_Rein._
Vengan, señor, á escuchar
El caso más peregrino
Que en el mundo sucedió,
Astolfo á tiempo llegó
Por el viento cristalino,
Que con engaño habia entrado
Don Roldan en San Dionís.
_Flor._
¿Qué dices?
_Rein._
Ya, Flor de Lis,
El Conde el seso ha cobrado.
_Cárl._
¿Cómo vino y cómo fué?
_Rein._
Trujímosle por engaño,
Cuya industria y modo extraño
Despues, señor, te diré;
Llegó Astolfo á esta ocasion,
Que en una ampolla traia
Del monte, en que siempre hay dia,
La más alta confeccion,
Y en boca y narices puesta,
Oler quiso y beber quiso,
Y aprehendiendo de improviso
Materia tan bien dispuesta,
Cayó en tierra medio muerto,
Y á tu cuarto le llevamos,
Donde volviendo pensamos
Que será el remedio cierto,
Y olvidado de la mora
Y de todo lo pasado,
Confuso y avergonzado,
Dirá que á Doñalda adora.
_Flor._
Vamos á ver el suceso
De su próspera fortuna.
_Rein._
Ya del monte de la Luna
Astolfo le trujo el seso.
_(Vanse.)_
ROLDAN, _desnudo_.
_Rold._
¿Qué es esto? ¡Válgame Dios!
¿Qué torres y capiteles
Son éstas, que en obeliscos
Gigantes al sol se atreven?
¿Qué cuarto es éste en que el arte,
Inmortal como valiente,
Se excede en molduras de oro,
Anagrifos y relieves?
¿Son brocados los que admiro?
¿Son los que toco paredes?
Paredes son y brocados,
Que en más dudas me suspenden.
¡Cielos! ¿quién me trujo aquí
Desnudo y de aquesta suerte?
¡Yo, tan descompuesto y pobre!
¡Yo, en traje tan indecente!
¡Yo, sin saber dónde estoy!
¡Yo, roto y entre doseles!
No lo entiendo, vive Dios,
Ni áun el alma en mí se entiende.
¿Dónde mis armas están?
¿Dónde el invencible temple
De aquel diamante forjado
De sí mismo, como el Fénix?
Todo está callado y surto,
Rumor ninguno se siente,
Si no es del silencio cuarto,
Cuarto encantado parece;
Quiero pedir de vestir,
Y echaré de ver si hay gente.
Hola, de vestir me dad.