CÁRLOS, DOÑALDA, FLOR DE LIS, ASTOLFO, REINALDOS.

_Cárl._

Infelice suceso.

_Rein._

Tanto pudo

Un loco amor en él.

_Flor._

¿Trairá esa mora

Espejos del Oriente?

_Cárl._

No lo dudo,

Que consulta las hierbas de la aurora.

_Rein._

Sin humana razon solo y desnudo

Las grutas vive y los desiertos mora,

Que así en la soledad hallar procura,

Filósofo de amor, mental locura.

Vió esta mora beldad, dando alma hermosa

Á un rubio palafren que parecia

Espuma, con espíritu ó vistosa

Garza, que opuesta al sol puntas hacia;

Sus clines eran nieve, que en copiosa

Y blanca inundacion se derretia,

Y la cola, torrente de cristales,

Que se quebraba en hondas desiguales.

Á la ley de la rienda el cuello embebe,

En quien la testa se termina apénas,

Donde por ojos dos jacintos mueve,

Anegados en limpias azucenas.

En este monstruo, en fin, mosqueta ó nieve,

Que, gentil, vientos calza y burla arenas,

Venía este prodigio de amor luégo,

Que quiso con la nieve unir el fuego.

Acompañaba á la cruel el moro

Que eligió por esposo, en una alfana,

Que bañada en marfil, ébano y oro,

Crepúsculo dió al sol y á la mañana.

El Dios me pareció metido en toro,

Bello ladron de Europa soberana,

Que anegado en su espuma el mar rompia,

Tales corbetas por la hierba hacia.

Y como alarbe tigre, que en su cueva

Los hijuelos no halló, ó como leona

Cuando el cachorro el cazador le lleva,

Que á las fieras que encuentra no perdona,

Dando de su pesar bastante prueba,

Tras ellos va sin perdonar persona,

Hora sea cristiano, ó moro sea,

Hija solo de amor, accion tan fea.

Quedárase en el mar á no ofrecerle,

Piadoso un pescador, vida en su astilla,

Breve concha, que pudo socorrerle,

Sacándole en sus brazos á la orilla;

Así muerto en la arena llegué á verle,

Donde fiero me embiste y me acuchilla,

Y así teniendo al mar y al mundo en poco,

Por los montes se entró desnudo y loco.

_Cárl._

Grave desdicha.

_Doñ._

Afecto miserable

De mi poca ventura.

_Cárl._

Yo, sobrina,

Al Conde os ofrecí cuerdo y afable,

Mas es mayor la voluntad divina.

_Doñ._

Permitid que se busque y que se entable,

Si quiere obedecer la medicina

Su salud, que aunque amor causó este exceso,

El mismo es poderoso á darle el seso.

_Cárl._

Si es el Conde, Doñalda, vuestro esposo,

Bien le podeis buscar.

_Rein._

Y acompañaros,

Me toca á mí, en peligro tan forzoso,

Que fuera descortés aquí en dejaros.

_Ast._

Yo, César soberano y poderoso,

No pienso perdonar los vientos claros,

Las turbias aguas, los soberbios montes,

Desmintiendo la sierra en horizontes.

_Cárl._

Malograr la victoria de Agramante

Este suceso solamente pudo.

_Rein._

Yo le traeré á París, aunque arrogante

Se quiera defender, loco y desnudo.

_Doñ._

Tu amparo y tu favor será bastante

Para triunfar del Conde, no lo dudo,

Que es Reinaldos, en caso de importancia,

La gloria de París y el sol de Francia.

_(Váyanse.)_

Comedias inéditas · 第 140 / 161 题