ANGÉLICA.

_Ang._

Esta verde melena, que del cielo

Tiene este hermoso sitio redimido,

Clausura es de esta ninfa trasparente,

Que se cuaja en cristal por no ser fuente.

Pisando estoy los campos de la aurora,

Alma del sol y aliento de las flores,

Vituperio de amor, parezco agora

La diosa celestial de los amores;

Todo el mundo me estima y me decora,

Á quien pago desdenes y favores.

Dichosa yo que en dos opuestas leyes

Desprecio soy de príncipes y reyes;

Mas ¿hay hombre mortal que me merezca?

_Med._

Medoro solamente hacer podia

Tan generosa accion.

_Ang._

De amor padezca

La gente toda en la tibieza mia.

_Med._

No tu brío gentil te desvanezca,

Pues ya llegó de tu castigo el dia.

_Ang._

¿Quién á cuanto repito me responde?

_Med._

Tu muerte á tu piedad no corresponde.

¡Ay, Medoro infeliz!

_Ang._

Allí está un moro,

Trasladando corales á la hierba:

¡Qué gallardo y gentil!

_Med._

Triunfe Medoro,

Desta cruel que á nadie no reserva,

Hoy con la eternidad.

_Ang._

Perfiles de oro.

Que en orbes de jazmin, al sol conserva

En su rostro gentil, hace el cabello,

¿Quién osó malograr Abril tan bello?

Púrpura edad le baña las mejillas

En blanca flor y en soñolienta rosa,

Que procura la mente traducillas,

Cárdeno lilio y viola amorosa;

Grandes son del amor las maravillas.

Compasiva le miro, y amorosa

En mí el rigor ser ya piedad desea,

Pero si Vénus soy, Adónis sea:

¿Qué mostruo Calidonio ingrato pudo

Atreverse á su vida, cuando apénas

Si eres deidad ó si eres mortal dudo,

Aunque el prado rubís, roba azucenas?

_Med._

Haga amor de los dos inmortal nudo

Para glorioso alivio de mis penas.

¡Ay Claridano mio! ¡Ay dulce hermano!

_Ang._

Estos lazos le debo al Claridano.

_Med._

Mas ¡ay de mí! ¿quién eres?

_Ang._

Quien pretende

Reparo á tus heridas peligrosas,

Puesto que á mis cristales amor tiene

Libradas sus saetas ponzoñosas,

Hierbas te aplicaré cuantas contiene

Esta selva en sus fuentes sonorosas;

Que tal vez consulté la medicina

En la Java del alba más vecina,

Y podrás alabarte de haber sido

El primero del mundo que has hallado

Piedad en mí, que aquí la has merecido,

Si por tu estrella no, por desdichado.

_Med._

Que me dejes morir, ántes te pido,

Que no quiero ponerte en tal cuidado.

Véte con Dios, mujer.

_Ang._

Tambien en eso

Que tú has sido el primero te confieso;

El primero desprecio es el que agora

He visto en tí, tu solo entre los hombres

Como el Fénix has sido.

_Med._

Véte, mora,

Y aquí con arrogancia no me asombres.

_Ang._

¡Questo puede un desden! ¡que ansí enamora

Un rigor! pero aquí sus mismos nombres

Me dan claro á entender que en nieve fria

Tiene fundado amor su monarquía.

Sangriento y solo estás, deja curarte,

Que todo con la vida se restaura;

Aquí está un palafren en que llevarte,

Donde puedas bañarte en vital aura,

Várias hierbas conozco que aplicarte,

Desde la celidonia á la centaura:

Dame la mano y ven.

_Med._

No podré hacello.

_Ang._

Llégate á mí, suspéndete en mi cuello.

¿Que es esto, loco amor? ¿este castigo

Previenes á mi bárbara arrogancia?

_Med._

Imposible ha de ser el ir contigo,

Y así la prevencion no es de importancia.

_Ang._

Allí viene un pastor: amigo, amigo,

Si el cielo la piedad reduce á Francia,

Corta á la yegua el paso presuroso,

Y muéstrala en peligro tan forzoso.

_Peyr._

¿Sois mujer?

_Ang._

Mujer soy.

_Peyr._

Pues ya me apeo;

¡Ay de mí! moros son.

_Ang._

Espera, aguarda.

_Peyr._

Espere Bercebú.

_Ang._

Mostrar deseo

En mi llanto que el miedo te acobarda.

Moros somos de paz.

_Peyr._

¿No es la que veo

La reina del Catay, bella y gallarda?

¿Sois Angélica?

_Ang._

Sí.

_Peyr._

Señora mia,

Perdonad, que Peyron no os conocia.

_Ang._

¡Oh amigo! en esta ocasion

El cielo aquí te ha traido,

Deste jóven malferido

Te mueva la compasion.

_Peyr._

¡Oh qué lástima! porque es

El morico como un oro.

¿Quién le hirió?

_Ang._

La causa ignoro.

_Med._

De mí la sabréis despues.

_Ang._

¿Hay por aquí en qué se albergue?

_Peyr._

Cerca de aquí, al rey igual,

Tendrá un alcázar real

En un pastoral albergue;

Mi yegua más bien que un carro

Le llevará.

_Ang._

Peyron, guia,

Mira, aquí tiene mi dia

Los ojos con mucha noche,

Aunque desto no te asombres,

Camina.

_Med._

Apénas podré.

_Ang._

Y esto muestra lo que fué

Vida y muerte de los hombres.

_(Vanse.)_

ROLDAN Y DOÑALDA, _de mora, bizarra con espada, de corto_.

_Rold._

Ya, Angélica, es imposible

Escaparte.

_Doñ._

Si el vestido,

Conde, la ocasion ha sido

Desta mudanza increible,

Amoroso y apacible,

Bien puedes, amante fiel,

Favorecerme por él;

Y pues en su traje estoy,

Pensar que Angélica soy

Más amante y ménos cruel.

Yo soy tu Angélica hermosa,

Que amor quiso que lo fuera

Para que en el mundo hubiera

Una Angélica piadosa;

Ya apacible y amorosa

Aquí tu Angélica tienes,

Mas como della previenes

Siempre bárbaros rigores,

Desestima los favores

Porque esperabas desdenes.

_Rold._

No sé cómo responderte,

Porque confuso he quedado

En el traje tan burlado

Como ofendido de verte.

Tú, vestida de esta suerte,

Angélica te has fingido,

Nuevo arbitrio has elegido

Aquí para ser la bella,

Porque adoro el alma en ella

Como aborrezco el vestido.

Efecto más soberano

En mis potencias hicieras,

Si el alma mora tuvieras

En el hábito cristiano:

Salióte el intento en vano,

Sólo el alma le enamoro

Y el traje infamo y desdoro;

Mas, como ignorante estás,

Lo que aborrezco me das,

Y me niegas lo que adoro.

Alma fuiste en tiempo, en mí,

Cristiana, pero ocupar

Pudo tu mismo lugar

La mora deidad que vi;

Y pues la fe la rendí

Y la fe que te guardé

En el alma; mora, ve

Que me anima y me enamora,

Y pues tengo el alma mora,

No hagas caso de mi fe.

_Doñ._

¿Siguiendo á una mora vas?

_Rold._

Tan loco imposible adoro.

_Doñ._

¿Eres moro?

_Rold._

En ella moro,

Digno apellido me das.

_Doñ._

Oye.

_Rold._

No me apures más,

Que amor me enciende y me enfria.

_Doñ._

¿Hay tan vil descortesía?

¿Por qué me vuelves la espalda?

_Rold._

Porque te alcancé Doñalda,

Y á Angélica la seguia.

_(Detiénele Astolfo.)_

_Ast._

Detente.

_Rold._

Si aquí contigo

Más ejércitos vinieran

Que en pirámides se vieran

Lágrimas del rubio trigo;

Corto he andado, poco digo,

Si vinieran á tu lado

Cuantos el cielo ha formado

Ni ha imaginado el poder,

No pudieran detener

El camino comenzado,

Que es querer encarcelar

Del sol los rayos eternos,

Y en montes de vidrios tiernos

Querer los rios parar,

Atar el viento y atar

El fuego preso en su abismo,

Y al mar que en su crematismo

Soberbio sale de sí,

Querer detenerme á mí,

Porque vengo á ser lo mismo.

_Ast._

Pues yo, culpando mi suerte,

Quisiera dejar de ser

Lo que soy, que es mucho ser

Mi ser para detenerte;

Cuanto has dicho en mí lo advierte,

Y porque en tal desatino

Tu perdicion imagino,

Te detengo el paso así

Porque vuelvas por allí,

Que es el más cierto camino.

_Rold._

Éste eligen mis antojos,

Y el que me ofrecen condeno,

Qu’éste está de flores lleno,

Y ése está lleno de abrojos,

Y en sólo volver los ojos,

Espanto y temor me da,

Que, aunque al parecer, está

Fingiendo un deleite eterno.

_Ast._

Sofístico estás.

_Rold._

Tú estás cansado.

_Ast._

Vamos al caso, yo así

Te defiendo el caso.

_Rold._

Y yo así doy paso atras;

Duque, guardándome vas

Por detenerme cruel.

_Doñ._

Ten lástima de mí y dél.

_Rold._

Mujer, no vengas tras mí,

Porque por huir de tí

Tengo de correr tras él.

_Doñ._

Bárbaro enemigo

Que en tal error estribas,

Aborrecido vivas,

Que es el mayor castigo;

Mas cuando te maldigo,

Bendiciones te doy, pues gusto tienes

En el fiero rigor de los desdenes.

Dejaréte ofendido

Aunque de mí te alejes,

Porque á mi hermano dejes

Sin que pierda la vida,

Ya sangriento homicida

Te dejo y no te sigo, que ansí gano,

Muriendo yo, la vida de un hermano.

_(Vanse.)_

Comedias inéditas · 第 135 / 161 题