_Guárdese el frances
De los lilios de oro,
Que arrogante pisa
Soberanos solios.
Témala Roldan,
Y los Pares todos,
Y Reinaldos huya
Del sol de su rostro;
Que amor en sus ojos
Tantas flechas claba,
Que de muerte tan bella
Nadie se escapa._
_Anac._
Ya pisas, hermosísima señora,
Los márgenes de Francia, cuya arena
De Júpiter la lluvia finge agora
Burlando á Ofir, en su amarilla vena;
La gente ha de pensar que eres la aurora,
Que en Francia nace de fragancias llena.
_Ang._
Ántes ha de pensar que soy la muerte,
Que vengo disfrazada de esta suerte,
Cuando desprecie el campo de Agramante,
Derrotándole al mar infamemente;
Yo sola, Anacarino, soy bastante
Á atropellar su vencedora gente,
No he de embrazar de Pálas el diamante,
Espejo de los cielos trasparente,
Porque amor es deidad que en mi hermosura
Sus inmortales triunfos asegura.
Fiada en mi belleza y en mi anillo,
Rayo pretendo ser que oprima á Francia,
Mi esfuerzo está en querello ó en decillo,
Que me ha dado el amor esta arrogancia;
Yo, de todos desprecio, al mundo humillo,
Que ésta es la más gloriosa circunstancia,
Pues rendida jamas, por varios modos
Almas son de mi ley los hombres todos.
Esos Pares veréis dándome á pares
Por despojos las almas y las vidas,
Penetrando por mí en incultos mares,
Las provincias del sol no conocidas.
Su Dios me han de aclamar, y en mis altares
Á los cielos darán gomas ardidas,
Serpientes holocaustos siendo entre ellas,
Pastilla el sol, pebete las estrellas.
Sepa, soldados, Francia, que ha llegado
La circe del Catay á sus riberas,
Y el fuego en las espumas engendrado,
Que traduce el cristal en llamas fieras;
Al monte os atreved, medid el prado,
Huésped de estas corrientes lisonjeras,
Y traedme un frances que en miedo y llanto,
Si no muere de amor, muera de espanto.
_Brun._
Siguiendo este arroyuelo cristalino,
Vulgo de agua, que al mar se precipita
Por peñas, sin aviso y sin camino,
Moros subieron ya que el sitio incita.
_Ang._
Matar con mi hermosura determino
Gallardía de amor jamas escrita,
Que con mis ojos más vencer espero
Que Agramante, Gradaso ni Rujero.
_Salga un_ MORO _con_ PEYRON, _atado_.
_Moro._
Sin despertar al militar estruendo,
Este frances dormia entre las peñas,
Donde estaba una fuente, aunque riendo,
Con muda voz llamándole por señas.
_Peyr._
En tanta confusion morir entiendo.
_Ang._
Vigilante desde hoy á ser te enseña.
_Peyr._
Juro de no dormirme eternamente,
Advitrista he de ser. Extraña gente.
_Ang._
¿Quién eres?
_Peyr._
Preceptor de cien ovejas,
Tan rudas que la _b_ sólo han sabido
En dos años y más.
_Ang._
Buenas las dejas.
_Peyr._
Soldados son de capitan dormido.
¡Ay, mis ovejas! ¡Ay!
_Ang._
¿De quién te quejas,
Si tu prision por tu descuido ha sido?
_Peyr._
Sólo tengo esta falta entre otras muchas,
Que todas las diré si aquí me escuchas.
So necio, so reordido y poridiado.
_Ang._
Falta es cruel.
_Peyr._
Mayor te la prevengo.
_Ang._
¡Mayor!
_Peyr._
Mayor.
_Ang._
¿Qué falta?
_Peyr._
So casado:
Y áun tengo otra mayor.
_Ang._
¿Qué?
_Peyr._
Suegra tengo
Que es inmortal.
_Ang._
¿Has sido enamorado?
_Peyr._
Jamas en circunstancias me detengo,
So corto de razones.
_Ang._
¿Qué mujeres
Á tí te agradan más?
_Peyr._
Matarme quieres;
Á la fraca aborrezco por la vida,
Aguja de ensalmar que cose al hombre;
La gorda por mujer descomedida,
Humana tempestad que es bien que asombre;
La larga por jornada mal medida,
Legua infernal, y cuádrale este nombre,
Donde el alma es correo eternamente
Descendiendo á los piés desde la frente.
Es la chica verruga de la tierra,
La blanca es nieve en paja conservada,
La morena es bochorno en quien se encierra
El estío y canícula abrasada,
Aspid es la bermeja y comun guerra.
_Ang._
¿Y la hermosa?
_Peyr._
Serpiente disfrazada.
_Ang._
Basta, no digas más, calla, villano.
_Peyr._
Ántes por decir mal soy cortesano.
_Ang._
¡Que no haya reparado en mi hermosura!
Corrida estoy, villano, ¿si eres hombre?
_Peyr._
Mi mujer lo dirá, y será ventura
Que pueda mi mujer darme ese nombre,
Por hombre me juntó con ella el cura,
No sé si ya lo soy, y no os asombre,
Que suele haber transformacion en esto;
Mirad en el peligro en que estoy puesto.
_Ang._
Echalde al mar.
_Peyr._
¿Al mar?
_Ang._
Sí.
_Peyr._
Nado poco
Y me podré ahogar.
_Brun._
Gentil simpleza.
_Ang._
Tirad con él.
_Peyr._
Podré decir que toco
Mayor crueldad en la mayor belleza.
_Ang._
¿Bella soy? aguardad.
_Peyr._
Tornarás loco
Al más libre de amor; naturaleza
Tan soberana en tí se satisfizo,
Que haciendo una mujer, un ángel hizo.
_Ang._
Eso vida te da.
_Peyr._
Diré, señora,
Pues hoy con tu piedad me lo aconsejas,
Bien de toda mujer cristiana y mora,
Coronista desde hoy soy de las viejas,
Concetos son las flacas desde agora
Del ingenio más culto, y las bermejas
Oloroso azafran, las gordas lecho
Que para el apetito amor ha hecho.
_Ang._
Basta, pues vivo estás.
_Peyr._
Los piés te beso.
_Ang._
Aguarda, ese vestido le desnuda
Y ese tuyo le da.
_Peyr._
¿Qué haces en eso?
_Ang._
No repliques.
_Peyr._
Hoy moro soy sin duda,
De pena mi mujer perderá el seso.
_Ang._
Mi copia lleva así para que muda
Dé á Francia admiracion y vea en ella
Que la viene á cercar muerte tan bella;
En París á los Pares la presenta,
Generosa ocasion de mi venida,
Que por la relacion amor se aumenta,
Siendo de las potencias homicida,
Y si no habla el pincel, mis partes cuenta,
No dejando á tu voz frances con vida.
_Brun._
Si es de la vista objeto la belleza,
¿Quién tendrá en tu retrato fortaleza?
_Atal._
Ya viene todo el campo á recibirte,
Alternando dulzainas y anacoras.
_Ang._
Desnuda ese frances para vestirte,
Y mándale adornar de galas moras,
Libre, cristiano, así podrás partirte.
_Peyr._
Cuentes eternidades en vez de horas.
_Ang._
Véte en paz.
_Peyr._
¿Quién diré, señora, que eres?
_Ang._
La venganza de todas las mujeres.
_(Váyanse, tocando.)_