_Fel._
Híceos llamar con este pensamiento,
Y que sobre ese juro me prestásedes
Los quinientos ducados que suplico,
Que si de la prision por vos saliese,
No lo dudeis de que en mayor os quedo.
_Liseno._
Feliciano, si fuera en Madrid nuevo
Lo que yo suelo hacer por mis amigos,
Yo os diera aquí satisfacciones largas;
Pero como es notorio, las excuso.
Á Tancredo sacastes de la cárcel,
Á Rodulfo y Albano, ¿cómo os niegan
Lo que es tan justo al beneficio mismo?
_Fel._
Por la misma razon pensé obligaros,
Que si no de la cárcel, de otras cosas,
Si la necesidad es harta cárcel,
Os he sacado yo cuando lo tuve.
_Lis._
Y yo si lo tuviera os acudiera.
_Fel._
Dadme doscientos reales solamente
Para el procurador que anda en mis pleitos,
Que he pagado estos dias tres fianzas.
_Lis._
No los tengo por Dios, que estoy tan pobre,
Que me presta un amigo, y áun pariente,
Para lo que es el gasto de mi casa.
_Fel._
Dadme un doblon siquiera, que yo os juro
Que desde ayer no ha entrado ni un bocado
De pan en esta boca, que en su vida
Negó cosa que nadie le pidiese.
_Lis._
Aquí traia cosa de ocho reales,
Estos tomad, y el cielo, hermano, os libre,
Que sabe Dios lo que me pesa.
_(Vase.)_
_Fel._
¡Ah cielos!
¡Á un hombre como yo dan ocho reales!
¡Ocho reales le faltan á quien tuvo
No há siete meses treinta mil ducados!
Ved que se cuenta más del mismo Pródigo,
De Comodo, Neron y de Eliogábalo.
¡Ay si sirviese mi lloroso ejemplo
De espejo á los mancebos que me miran,
Y se guardasen de mujeres tales
Y de tales amigos!...