_Ric._
Digo que si vos quereis,
Esta noche os le doy muerto.
_Leon._
Aunque es vuestro valor cierto,
Y tal opinion teneis,
Os suplico lo contrario.
_Ric._
Si lo negais por temor
Del daño de vuestro honor,
No es conmigo necesario.
¡Vive Dios que ha de morir
Al umbral de Dorotea,
Sin que parte el mundo sea
Para poderlo impedir!
_Leon._
Si entendeis, señor Ricardo,
Que adoro en este mancebo,
No dudeis que no lo apruebo,
Porque en mi honor me acobardo;
Sin duda le quiero bien,
Y quiérole bien de suerte,
Que sólo pensar su muerte
No hay más muerte que me den.
_Ric._
Pues bástame esta razon
Para quitarle la vida,
Siendo vos de mí querida,
Cuanto esos méritos son,
Que quitándole delante,
Y viendo que os obligué.
Si no mi talle, mi fe
Os dará ocasion bastante;
Que el bofeton que él os dió,
No os le dió á vos, sino á mí,
Que puse el alma que os dí
En el lugar que agravió,
Y son las pruebas mejores,
Que dándoos el golpe á vos,
Vieron en mí más de dos
La vergüenza y los colores.
Si yo no os hubiera hablado,
Aún era la obligacion
De vengar el bofeton,
Digno de un hidalgo honrado.
Quedad, señora, con Dios,
Y esta noche me esperad
Con las nuevas.
_Leon._
Aguardad,
Que tengo que hablar con vos.
_Ric._
Estoy ya determinado,
No hay que tratar.
_(Vase.)_
_Leon._
Esto es hecho,
Que le ha de matar sospecho,
¡Oh injusto traidor soldado!
¡Ay, mi bien, que está tu vida
En gran peligro! ¿Qué haré?
Pero yo le avisaré,
Por más que el honor lo impida,
Donde quiera que estuviere,
Porque un verdadero amar
Sólo quiere conservar
La vida de lo que quiere.
_(Vase.)_