_Ric._
¿Han acaso ensordecido,
Dorotea, tus criadas,
Ó están acaso bañadas
En las aguas del olvido?
¿Cenaron adormideras?
¿Qué teneis que no me ois,
Y si me ois no me abris?
_Dor._
¿Dirás que há un hora que esperas?
_Ric._
Poco ménos.
_Dor._
Ocupadas
En regalarte estarán.
_Ric._
Más en echar al galan
Que hoy hablastes atapadas;
Bien he sentido el rüido.
_Dor._
Tarde y celoso, ¡oh qué bien!
_Ric._
Dí que de cenar me den,
Que vengo medio dormido.
_(Éntrase.)_
_Clara._
¿Para qué quieres este hombre
Que te juega cuanto tienes,
Si hoy á ser rogada vienes
De un rico tan gentil hombre?
_Dor._
Déjame con mi pasion:
Tirano es amor, no es rey,
Y así en el gusto no hay ley,
Ni en la mujer eleccion.
_(Vanse.)_
LEONARDA, _en hábito de hombre, con espada y broquel, y un criado_.
_Leon._
Aquí me puedes dejar,
Ó espérame por ahí.
_Criad._
Si hay necesidad de mí,
Allí me podrás hallar,
Que tengo cierto requiebro
De una platera de perlas,
Más firme que dos cañerlas,
Y más blanda que un enebro;
Silba y vendré por el aire,
Puesto á punto el hierro todo,
En diciéndole un apodo,
Y en oyéndole un donaire.
_(Vase.)_
_Leon._
Escura y siempre triste y enlutada,
Gran viuda del sol, noche estupenda,
Cuya lustrosa toca reverenda
De holanda de la luna fué cortada.
Secretaria de amor, noche callada,
Haz que mis pasos ningun hombre entienda,
Y daréte una pieza por ofrenda
De la bayeta en mi dolor frisada.
Noche, aquí vengo en busca de un ingrato,
Ponme con él, hablalle te prometo,
Porque veas su injusto y mi buen trato.
Descanse mi cuidado en tu secreto,
Que es hijo de los dias el recato,
Y de la noche el amoroso efeto.