_Otav._
En este jardin estaba.
_Cel._
¿Ya cuando la noche viene
Aguas y flores agradan?
_Otav._
Hállanse los pensamientos
Mejor entre flores y aguas.
_Cel._
No serán los de Milan,
Pues allá no dejais dama,
Que de mí segura estoy.
_Otav._
Vuestros, que vos sois la causa;
Que no hay sin vos pensamientos.
_Cel._
Cierto que estoy obligada
Á ser siempre esclava vuestra.
_Otav._
Reina mia, que no esclava.
_Cel._
¿Quereisme mucho?
_Otav._
Esa duda,
Señora, fuera excusada,
No hay amor que iguale al mio,
Dulces deseos me abrasan
De verme en la posesion
De tan ricas esperanzas.
_Cel._
Bien haceis, alzad la voz
Para que os oiga la dama
Que teneis, como hombre noble,
Dentro de mi propia casa,
¡Ah, traidor!
_Otav._
Quedo, señora.
_Cel._
Y el Tomé, diciendo gracias
Siendo tan grande alcahuete.
_Tomé._
Agora entró mi semana,
Vive Dios, que no hay respuesta;
Cogido nos ha la trampa.
_Otav._
Por cierto que vuestro enojo,
Hermosa Celia, excusára
Quien vió entrar á quien decis,
Yo perdono su ignorancia;
Si supiera lo que ha sido...
_Cel._
¿Hay otra invencion armada,
Otra doña Ángela fea
Envidiosa de mis galas?
¿Hay otra vecina d’estas
Que acechando por ventanas,
Más en la de sus vecinos
Viven que en sus propias casas?
_Otav._
Señora, pues no se excusa
Hacer de vos confianza
Y deciros la verdad...
_Tomé._
Jesus, todo se declara.
_Otav._
Sabed que Leonardo ha muerto
Á César, y en una carta
Me escribió todo el suceso
Y me pidió vuestra casa,
Hasta la puerta llegó
En una silla.
_Cel._
¡Qué extraña
Mentira!
_Otav._
Un manto traia
Por encubrirse á la guarda
Del Duque que anda á buscarle,
Y ésta habrá sido la causa
De engañarse quién le vió,
Que así los ojos se engañan.
_Cel._
Vos debeis de pensar, Conde,
Será mi ignorancia tanta,
Que con haberos oido
Está la fiesta acabada;
Si no ven mis propios ojos
Á Leonardo y él me habla,
Y cuenta cómo es verdad
Que mató á César Gonzaga,
No he de quedar satisfecha.
_Otav._
Pues abre, Tomé, esa cuadra.
_Tomé._
Señor Leonardo, salid.