_Cap._
¡Por Dios que ha sido César venturoso!
_Virey._
¿Qué es eso, Capitan?
_Cap._
Que César vive.
_Virey._
Pues ¿quién tan falsa informacion escribe?
_Cap._
Yo fuí con los soldados que mandaste,
Y saliendo del mar le hallé en la orilla.
_Virey._
¿Y á quien ó dónde, Arnaldo, le dejaste?
Que tu poco valor me maravilla;
¿Cómo no le prendiste y le llevaste
Á Castilnovo?
_Cap._
Apénas la barquilla
En que salió del mar César dejaba,
Cuando sin armas y en prision estaba,
Y le traigo, señor, á tu presencia.
_Virey._
En paz, Arnaldo, esta ciudad has puesto.
CÉSAR _y soldados con arcabuces_.
_Cés._
Los piés, señor, me dé vuestra excelencia.
_Virey._
César, á vos os dan la culpa desto;
En fin, en poca edad poca experiencia,
Fuera más justo con partido honesto
Tratar la paz, que no con locos bríos
Pasar el mar á injustos desafíos;
Pues, por vida del Rey, que quien tratáre
De alborotar el reino...
_Cés._
Estéme atento
Vuestra excelencia y mi justicia ampare,
Pues sabe el Conde que la paz intento,
Y cuando airado en que salí repare,
Mire su generoso nacimiento,
Y que un hombre su igual le desafía
Y entónces culpe la disculpa mia;
Danme un papel, ¿qué excusa hallar pudiera
Que fuera con mi honor? al mar camino,
Y á Leonardo, que estaba en la ribera,
El ánimo y el paso á un tiempo inclino;
En una barca, aunque la mar se altera,
Entramos juntos, y volando el pino
Del edificio breve, el rejon muerde
La blanca orilla de la tierra verde.
Con la espada y la daga me provoca,
La mia entónces con la suya iguala
Diestro valor, pero en distancia poca
Leonardo entre los céspedes resbala,
De la lealtad el término revoca,
Y al fácil plomo de una ardiente bala
Remite la sentencia de mi muerte,
Resistida mejor de un peto fuerte.
Yo, con la turbacion, «traidor» diciendo,
Quedé á mirar el golpe, que dudoso
El corazon se estaba estremeciendo
Al eco del sonido riguroso,
Y Leonardo la playa discurriendo,
Vengado mal, aunque le fué forzoso,
Salió con vida y sin honor, de suerte
Que pudo publicar mi incierta muerte;
¿Pues es justo, señor, que á Fénis tenga,
Y á un hombre como el Conde el honor quite,
Y que alterar á Nápoles prevenga
Cuando toda la culpa me remite?
Si tan injusto agravio no se venga,
Y tanto atrevimiento se permite,
Que se ha de alborotar el reino crea
Vuestra excelencia, si la paz desea.
_Virey._
César Gonzaga, y vos, conde Fabricio,
No replicando á lo que yo intentáre,
Que de Dios y del Rey será servicio,
Haréis que este alboroto se repare;
Si de que tiene á Fénis hay indicio,
Leonardo, donde quiera que se halláre,
La infamia pagará con la cabeza
De atreverse á ofender vuestra nobleza,
Pero si no, las paces son forzosas,
Sin replicar á la razon razones.
_Fabr._
Mi honor pongo en tus manos generosas,
¡Oh gloria de los ínclitos Girones!
_Cés._
¡Ay, Fénis, entre todas estas cosas,
Tu sola en tanto mal mi vida pones!
Si tú sabes de tí, yo te lo ofrezco,
Si Leonardo lo sabe, te aborrezco.
_(Vanse.)_