_Cés._
Dichas de las armas son.
_Alb._
Por imposible he tenido
No salir ninguno herido
Entre tanta confusion;
Mas no saldrémos de presos.
_Cés._
Todo fué desdicha mia.
_Alb._
En las quistiones de dia
Son menores los sucesos.
_Cés._
Volví neciamente á ver
La dama.
_Alb._
¿En aquel lugar
Os habia de esperar?
_Cés._
Amor no sabe tener
La rienda á ningun deseo,
Porque la imaginacion
Es la misma ejecucion.
_Alb._
En vos el ejemplo veo.
_Cés._
Del bien que espera y no alcanza,
Por engañar al temor,
Va siempre siguiendo amor
Los pasos de la esperanza.
Loco estoy; yo pienso, Albano,
Que me ha de acabar la vida
Fénis, si bien ofendida
Tanto de su ingrata mano.
¡Con qué crueldad escribió,
Cuando la escritura hacia
Fénis, que me aborrecia
Cuando la adoraba yo!
No corre cometa ardiente,
Como la mano cruel
Discurrió por el papel
Atrevida y diligente.
No sé qué rigor tan ciego
Á tanta furia la mueve,
Que de una mano de nieve
Saliesen letras de fuego.
_Alb._
Vuestra locura mayor
Es pensar que una mujer,
Que á vos no os supo querer,
Á Leonardo tenga amor.
Cuanto á mí, sé claramente
Que algun deudo la escondió.
_Cés._
Otavio nos engañó
Atrevido y imprudente.
¿Pero quién se ha entrado aquí?