_Tomé._
Aquella es Fénis.
_Otav._
Detente,
César y Leonardo son
Los que en su poder la tienen.
_Tomé._
Espera, que dos á dos
Parece que reñir quieren.
_Cés._
Para mí fuera bastante
Que un hombre noble dijese
Que no es Fénis, si lo es;
Pero mi amor no consiente
Que deje en dudas los ojos,
Que desengañarse pueden.
_Leon._
Ya he dicho que es honra mia,
Que nadie por fuerza piense
Que le doy satisfaccion.
_Tomé._
Éstos riñen, no te alteres,
Estate escondido aquí.
_Cés._
Pues cuando á mí se me diese
Satisfaccion, ¿no soy hombre,
Leonardo, que la merece?
_Leon._
De mí no, que soy mejor
Que vos.
_Cés._
Quien lo dice miente.
_Leon._
Con la espada no hay agravio,
Decid que los dos nos dejen.
_(Acuchillándose dos á dos se entren.)_
_Tomé._
Llega, que es buena ocasion.
_Otav._
El amor me favorece;
Fénis mia.
_Fén._
Traidor Conde.
_Otav._
Oye, escucha.
_Fén._
¿Qué me quieres?
_Otav._
Que vuelvas á darme vida,
Que si conmigo no vuelves,
Serás de mi muerte causa;
Mira que si aquestos vienen,
Te has de ver en más peligro,
Pues primero que te lleven
Me han de quitar dos mil vidas.
_Fén._
Pues cuando volver pudiese
Acabar con mi aficion
Tan loca y tan neciamente,
¿Para qué quieres que vea
Tus bodas, y tan alegres,
Que hay novios enamorados,
Y que hay padrinos vireyes?
Yo fuera por convidada,
Á ser hábito decente
El que me dan mis desdichas.
_Otav._
Si Celia mi mujer fuere,
Que Dios me quite la vida.
_Fén._
¿Pues ya qué has de hacer?
_Otav._
Quererte.
_Tomé._
Fénis, el Conde te adora,
Advierte que si no vuelves,
Le han de hacer aquí pedazos,
Y que ya se junta gente.
Fénis, vuelve al camarin
Á ser cristal trasparente,
Á ser búcaro dorado,
Á ser de barro celeste;
Mira que todos los vidros,
De llorar por verte ausente,
Fénis, están llenos de agua.
¿Qué hará el Conde si te pierde?
No seas mujer ingrata,
Tu buena dicha agradece,
Pues casarás con un hombre
Á quien visitan vireyes,
Á quien adora su patria
Por el hijo más valiente
Que ha honrado á Italia en mil siglos,
Aunque los Césares entren.
Ea, Fénis celestial,
Fénis de coral y nieve,
Fénis linda, Fénis joya,
Y si diamante no siempre,
Mira un pobre caballero
Que tu rigor enmudece,
Y como cielo nublado
Está entre llueve y no llueve.
_Fén._
¿Que, en fin, he de ser tan necia?
No hay cosa, Tomé, más débil
Que, rogada, la mujer.
_Tomé._
Ántes no hay cosa más fuerte,
Como una vez diga nones.
_Otav._
Ven conmigo, hermosa Fénis,
Que tú serás mi mujer,
Y yo tuyo eternamente.
[Ilustración]
[Ilustración]