_Tomé._
¿Con ese descuido estás?
_Otav._
¿Descuido te ha parecido
Estar muerto, estar perdido,
Y estar ausente, que es más?
Cuéntame, Tomé, sin vida,
¿Por dónde Fénis se fué?
_Tomé._
Yo la seguí y la rogué,
Señor, que fuese servida
De oir la satisfaccion
De la boda que ha creido,
Y á todo me ha respondido
Que palabras de hombres son,
Y que haber salido ansí,
Fué temor que no pudiera
Despues.
_Otav._
Si ella á mí me oyera,
Como te escuchaba á tí,
Yo la volviera, Tomé.
_Tomé._
Pues no va léjos de aquí.
_Otav._
Pues ¿puedo alcanzarla?
_Tomé._
Sí,
Pero volverla no sé,
Aunque á forzarla te atrevas.
_Otav._
Cierra, y donde fué me guía.
_Tomé._
Ven por aquí.
_Otav._
¡Fénis mia!
Mira que el alma me llevas.
FÉNIS, _con manto_.
_Fén._
Ya no tiene mi fortuna
Más desdichas que me dar,
Ni más tormentas el mar,
Que levantaron los vientos
De mis locos pensamientos
Cuando mi casa dejé,
Y tan necia me olvidé
De tantas obligaciones,
Por escuchar las razones
De un hombre que me ha burlado;
Pero quédese casado,
Y no en peligro mi honor;
Principios tuve de amor,
Amor que yo no sabía,
Tanta novedad me hacia
Al verme rendir á un hombre,
Que apénas supe su nombre;
Mas mudó mi pensamiento
Su talle, su entendimiento,
Pero no para aguardar,
Fénis, á verle casar,
Y que el Virey le apadrine,
Que no hay amor que me incline
Para que pierda mi honor;
Deteniéndome va amor,
¡Qué pasos tan perezosos!
Pero hay hombres cautelosos,
Aunque si el Conde lo fuera,
La puerta anoche rompiera,
Ó por lo ménos llamára;
¡Ay Dios, quién imaginára
La desdicha en que me veo!
Irme y volverme deseo,
Pero un hombre viene aquí,
Leonardo es éste, ¡ay de mí,
Que me ha conocido creo!