_Lis._
Con razon tu dicha alabas,
Pues á la fama responde.
_Cel._
¿No es galan, Lisena, el Conde?
_Lis._
Como tú le imaginabas,
Que á tus melindres no hubiera,
Con ménos gracia y valor,
Satisfaccion.
_Cel._
Fué temor
Que ménos gallardo fuera;
Así suelen engañar
Los casamientos ausentes.
_Lis._
No es poco que te contentes.
_Cel._
No pudiera imaginar
Mayor dicha que he tenido,
Puesto que el temor no cesa.
_Lis._
Cortés estuvo en la mesa,
Gracioso y entretenido.
_Cel._
Sí, pero no me miró
Como quien tiene deseo,
Que no le enamoro creo,
Y que vengo á estarlo yo;
Si tuviera bien impresa
Mi voluntad, con mirar,
Más habia de cenar
En mis ojos que en la mesa.
No le veo con cuidado
De enamorado, Lisena,
Que más estuvo en la cena
Inquieto que enamorado:
¿Y cuál hombre con amor
Se despidiera tan presto?
_Lis._
El que le tienes te ha puesto
Ese excusado temor,
Que el irse fué cortesía
Por no parecer cansado,
Ni ha de estar enamorado
Y tan perdido en un dia;
Ayer te vió, ¿qué le quieres?
_Cel._
Que esa disculpa le des,
Lisena, es justo, despues
Que somos propias mujeres,
Pero no cuando nos miran,
Que es bien que atentos estén,
Miéntras esperando el bien
Con la esperanza suspiran;
No es tan cortés el amor.
_Lis._
El irse presto lo es.
_Cel._
No le quiero tan cortés,
Más necio fuera mejor;
Luégo que el Conde llegó,
Más atento me miraba,
Para volverse cenaba,
Segun la prisa se dió;
¿Y cuál hombre no me hubiera
Esta mañana enviado,
Por cumplimiento, un recado,
Cuando por amor no fuera?
_Lis._
Á un hombre cansado quieres
Poner culpa.
_Cel._
Si lo está,
De mí disculpa tendrá.
_Lis._
Brava en los principios eres,
No comiences por celosa,
Que desenamoran celos.