CELIA Y LISENA, _damas_.
_Cel._
Escribióme que partia,
Ya no es posible tardar.
_Lis._
Lo que tanto ha de durar
¿Sientes esperar un dia?
_Cel._
No es la pena que resisto
Amor en todo rigor,
Porque nadie tiene amor
Á las cosas que no ha visto.
_Lis._
Engéndrase amor del ver,
Tambien del imaginar,
Y quien se piensa casar
Ya sabe que ha de querer.
_Cel._
Deseos de ver me dan
Si á la verdad corresponde,
Como me han pintado al Conde
Tan gentil hombre y galan.
_Lis._
¿Quién duda que será ansí
Y que no te han engañado?
_Cel._
Sin los ojos me he casado,
Quejosos están de mí,
Que por no tener enojos
Con lo que se ha de querer,
Les da el alma su poder
En causa propia á los ojos;
Que ellos los primeros son
En tanto que el bien se alcanza,
Los que van con la esperanza
Á tomar la posesion;
Mas cuando no me contente,
Yo te aseguro de ser,
Sólo en mudarme mujer,
Y no suya eternamente.
_Lis._
La dicha, Celia, no estriba,
De una mujer, en que sea
Lindo el hombre en quien se emplea
Para que contenta viva;
Un discreto entendimiento
Y una dulce condicion,
Partes principales son
De un dichoso casamiento;
Ruega que las tenga el dueño
Que esperas, para que seas
Dichosa si en él te empleas.
_Cel._
En esta jornada empeño
No más que haberlo tratado,
Aquí el Conde ha de venir
Y en ese cuarto vivir
Que le tengo aderezado;
Supliquéle que viniese
Solo y secreto.
_Lis._
Y es justo,
Porque no siendo á tu gusto,
Como se vino se fuese;
Que á los que te han deseado
En Nápoles, no has de dar
Ocasion de murmurar,
Celia, el no haberte casado.
Y áun tuviera por mejor
Que no viviera en tu casa,
Que si despues no se casa,
No queda tan bien tu honor.
_Cel._
Si él viene aquí disfrazado,
¿Quién ha de saber quién es?
_Lis._
La pretension del Marqués,
Que dos años te ha mirado.