_Vá Hernando de Rivera á los Orejones y Acarés, navegando rio arriba._
Hizo prevenir una nave el Adalantado, con 80 soldados, de que nombró por
capitan á Hernando de Rivera, mandándole subiese por el rio Paraguay,
buscando la nacion de los indios Xarayes, y que entrase la tierra
adentro, dos dias y no mas, y volviese á darle cuenta de la provincia, y
sus indios. El primer dia que navegamos, dimos con los indios Orejones,
que habitan una isla de 30 leguas rodeada del rio Paraguay se mantienen
de mandioca, maiz, batatas, mandubís y otras raices, caza y pesca. Son
semejantes á los Sococies. Recibiéronnos bien, y estuvimos con ellos
todo el dia, y el siguiente partimos, y nos acompañaron con diez canoas,
cuyos indios cazaban fieras, y pescaban dos veces al dia, y nos
agasajaban con la caza y pesca.
A los nueve dias de camino, llegamos á los indios Acarés, y hallamos
juntos muchos. Son tan altos, y las indias, que no los ví semejantes en
todas aquellas provincias, y no comen mas que caza y pesca. Las indias
andan cubiertas de la cintura abajo: estan treinta leguas de los
Sococies: estuvimos un dia con ellos, y desde aquí se volvieron los
Sococies en sus canoas á sus pueblos. Pidió á los Acarés guias nuestro
capitan para ir á los Xarayes, y las dieron en ocho canoas, cuyos indios
iban pescando y cazando, como los Sococies, bastante comida para
mantenernos.
Toman el nombre estos indios de un gran pez, llamado _jacaré_, de tan
duro y áspero pellejo, que no le hieren las flechas de los indios, ni
otras armas. Vive en el agua, y hace mucho daño á los demas peces: pone
en tierra sus huevos, á dos ó tres pasos de la orilla del rio: huele á
almizcle, y sabe bien: su carne no es dañosa, y su cola es delicadísimo
manjar. Entre nosotros se cree que es animal venenoso, y se llama
cocodrilo. Entre otras ficciones que cuentan de él, refieren, que si
alguno le mira, ó él le echa su hálito, muere luego, y que si nace en
alguna fuente, el único medio de matarle es ponerle delante un espejo,
en que viéndose, muere: y otras cosas que, si fuesen verdades hubiera yo
muerto mas de cien veces, porque miré y cogí mas de tres mil.