¶ De la esclava poesía
Lo superfluo así tirado,
Lo dañoso desechado,
Siguiré su compañía;
A la católica via
Reduciéndola, por modo
Que valga más que su todo
La parte que hago mia.
Hémonos, pues, de haber en la leccion de los libros que contienen
semejantes maneras de doctrinas, de la manera que nos hemos cuando
queremos coger rosas del rosal, que trabajamos de cogellas de tal
manera que no nos ofendan las espinas. Y pues tenemos discrecion para
tomar los manjares que nos han de aprovechar, y desechar los dañosos,
fea cosa sería no tenerla para hacer esto en los manjares que dan
mantenimiento al alma, imitando á las abejas que ni se asientan en
todas las flores, ni de aquellas en que se asientan toman más de lo
que les hace al caso para la fábrica de su miel, y lo demas dexan,
cosa digna de reprension sería que no bastase en nosotros la razon
á hacer lo que en ellas hace el instinto natural. Estas y otras
muchas razones que aquél dexó de decir por no ser enojoso, movieron
á nuestro autor á componer este libro lleno de avisos y buenas
enseñanzas de virtud sacadas de muchos autores santos y profanos, con
no pequeño trabajo y mayor cuidado, con celo de la utilidad pública.
Por lo cual, yo en su nombre, suplico á todos los que le quisieren
tomar en las manos, juzguen su buena y sana intencion.
_COMIENZA LA OBRA._
¶ _Síguese la tragicomedia de Lisandro y Roselia, llamada
Elicia, y por otro nombre cuarta obra y tercera Celestina._
✠
¶ ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA DEL PRIMER ACTO.
Lisandro, noble mancebo, pasando por cierta calle, vió á
la ventana á Roselia, doncella de alta guisa, de cuyo amor
es vencido; trabaja Oligides, su leal criado, con muchas
razones y exemplos de apartarle de este propósito, y al
cabo, como ve que su trabajo es en balde, promete de darle
medios como pueda llevar á execucion sus deseos.