CAPITULO VII.

_De los recortes y galleos._

Se llama _recorte_ á toda aquella suerte en que el diestro se junta con

el toro en un mismo centro, y cuando humilla le da un quiebro de cuerpo

con el cual libra la cabezada, y sale con diferente viaje.

El _galleo_ se diferencia del _recorte_ en que se hace á favor del

capote ó algun otro engaño, mientras que el _recorte_ se ejecuta con

solo el cuerpo: sin embargo, es muy frecuente llamarlos genéricamente

_recortes_.

El _recorte_ propiamente tal se puede hacer con toda clase de toros, y

de diversos modos, segun que se salga derecho á él ó atravesado; ó bien

se le está viendo venir, y cuando llega á jurisdiccion y humilla, se le

da el quiebro y queda hecho el _recorte_. De todos modos es muy lucido y

sumamente seguro con los boyantes; con los revoltosos es menester ser

muy ligero para hacer con seguridad esta suerte, porque se reponen muy

pronto; y aunque el diestro ya se haya enmendado del quiebro, sin

embargo, como no haya sido con suficiente anticipacion para haberse

apartado bastante del centro de la suerte, le podrán dar una cogida: de

todos modos es menester no pararse un momento, y salir con todos los

pies, pues ellos casi siempre cuanto se reponen salen tras el bulto: en

teniendo cuidado de ejecutar lo dicho es el _recorte_ mas lucido el de

estos toros.

Los abantos son muy buenos para los _recortes_, que tambien se pueden

hacer con los que se ciñen en teniendo cuidado de salirles lo mas

derecho que se pueda, y de no hacerles el quiebro, que deberá ser muy

grande, sino cuando hayan muy bien humillado; de este modo el éxito

siempre será favorable.

Si alguna vez se intenta dar este _recorte_ á los toros que ganan

terreno, será necesario tomarles mucha delantera y mucha tierra, y

salirles formando un medio círculo, que vendrá á concluirse con rapidez

en el centro de la suerte, donde se hará el quiebro muy veloz, y se

saldrá con todos los pies: es bastante espuesto con ellos, porque en no

observando rigorosamente lo dicho se meterá el diestro en su cabeza, y á

veces, aun observándolo, sucede que cortan demasiado terreno y no dan

lugar á que se pase, en cuyo caso no hay mas remedio que escapar por

pies.

Esta suerte no debe practicarse con los toros que rematan en el bulto,

porque es sumamente espuesto; pero sí con los burri-ciegos de segundo y

tercer orden, atendiendo á su clase, con los cuales es facil y segura;

tambien lo es con los de la primera, en teniendo cuidado de hacérsela

cuando vayan levantados, pues á pie firme suele ser espuesto,

principalmente cuando tienen piernas, en razon á que arrancan alguna vez

con bastante velocidad cuando distinguen bien al diestro por estar

cerca, y si este no es muy ligero para darles el quiebro lo podrán

coger; pero haciéndolo con las precauciones dichas no hay peligro.

Los toros tuertos son los mas á propósito para los _recortes_ en

saliéndoles por el ojo bueno, con lo cual el remate es tan seguro, como

que la salida es por el ojo tuerto; pero no se les irá por este, porque

como no ven no pueden hacer por el bulto humillando, y por consiguiente

no harán suerte; lo segundo, porque si sienten cerca los pasos del

diestro que viene corriendo, y se vuelven, como que con la velocidad de

la carrera no es muy facil detenerse ó mudar de viaje, harán por él, y

si son ligeros le darán una cogida.

Siempre que se vaya á dar un _recorte_ se debe procurar no atravesarse

mucho con el toro, porque entonces es mas facil que tape la salida; para

cuando suceda esto, ya sea por descuido ó por las muchas piernas del

toro, el mejor remedio es dar el salto á tras-cuerno, pues es mas

seguro que salirse de la suerte y cambiar el viaje, y el _recorte_ de

quiebro no se puede ya intentar sin un evidente riesgo.

Los _galleos_ son mas susceptibles de hacerse con cualquiera clase de

toros que los _recortes_: son mucho mas faciles y seguros, y no les

ceden en lucimiento. Se pueden hacer de infinitos modos, en atencion no

solo á las circunstancias en que esté el toro, y al modo de emprender la

suerte, sino á la clase de engaño, al modo de llevarlo, á la clase de

remate que se da &c.: asi es que solo daré noticia de los mas frecuentes

y bonitos, por no ser molesto, y mucho mas cuando el modo de hacerlos es

igual en todo, y sigue las mismas reglas que para los _recortes_ hemos

dado.

Uno de los _galleos_ que se hacen con mas frecuencia es el que llaman el

_bú_: para verificarlo se pone la capa por encima de los hombros del

modo natural, ó bien, y hace mas efecto, por la cabeza á la manera que

las mugeres llevan los chales; en esta disposicion se marcha al toro

observando las reglas que para un _recorte_, y cuando se está en el

centro se abren y agachan los brazos, y se hace el quiebro en el mismo

puesto en que el toro está humillado: hecho esto se está fuera ya, y

entonces se vuelven los brazos y la capa á su posicion, y queda

concluido el _galleo_.

La otra especie, que se hace con mucha frecuencia, es aquel en que

cogida la capa del mismo modo que digimos para la suerte al costado con

la capa por detras, se va el diestro hácia el toro describiendo una

curva, cuyo fin es el centro de la suerte, la cual se concluirá del modo

que hemos visto se rematan todos los _galleos_ y _recortes_. Este es

lucidísimo, y me atrevo á decir que acaso no hay otro mas seguro.

Se hace tambien otra especie de _galleo_ con el capote recogido en la

mano del lado que ha de presentarse primero al toro, y cuando se llega

al centro de los quiebros se le acerca para que humille, en cuyo acto

toma el diestro la salida y cambia el capote á la otra mano haciendo un

quiebro de cintura, con lo cual pasa humillado por su espalda, y la

cabezada la tira fuera; se hace tambien con un sombrero y con la

montera, y de todos modos es muy lucido.

Hay otro _galleo_ sumamente bonito, el cual se debe hacer siempre que se

atrase el diestro algo en el momento de irse á meter en el centro de la

suerte, ó bien cuando estando quieto se vea venir al toro levantado y

con todas sus piernas con el viaje á él: el modo de hacerlo, que es

igual en ambos casos, es tirar el capote al hocico del toro en cuanto

llegue á jurisdiccion, pero quedándose con una de las puntas en la mano,

con lo cual humilla con prontitud, en cuyo momento pasará por delante

de la cabeza, haciendo el correspondiente quiebro, á ocupar su terreno,

y cuanto esté en él tirará con rapidez del capote, con lo que el

_galleo_ se concluye: todo lo dicho ha de ser obra de un instante para

que haga el efecto que debe, pues entonces sufre el toro un destronque

que lo hará hocicar á espaldas del diestro, y que no se verificará sino

está la suerte hecha con mucha ligereza, pudiendo ademas peligrar por no

haber sufrido el toro lo que debia. Este _galleo_, que es el mas

conocido por el nombre general de _recorte_, es el que quita mas las

piernas á los toros, por el gran destronque que sufren, tanto mayor

cuanto la suerte está mejor hecha.

Todos estos son sumamente bonitos, y se hacen con mucha frecuencia; son

susceptibles de practicarse con todas las clases de toros, con los

burri-ciegos y con los tuertos, en teniendo cuidado con estos últimos de

tomarlos por el ojo bueno, para que el remate sea en el tuerto.

Tauromaquia completa, ó sea, El arte de torear en plaza · 第 31 / 119 题