_Asi como los individuos, tienen los pueblos su carácter original propio
y esclusivo de ellos, que sirve para distinguir los unos de los otros, y
que es el orígen de sus hábitos y costumbres._
_Para llegar á conocer con exactitud el verdadero carácter de un pueblo,
es á veces mas á propósito que su misma historia tomada en su totalidad,
la lectura de aquellos escritos en que se hallan consignados sus
entretenimientos privados, esto es, peculiares y esclusivos de él; y
volviendo á comparar los pueblos con los individuos, diremos que tanto
los unos como los otros son mas dificiles de conocer, y dejan menos
traslucir su verdadera índole cuando ejecutan acciones de cierta
notoriedad y consecuencias, porque en este caso el temor de la censura
pública influye poderosamente en las determinaciones. Es tan verdadera
esta asercion, que hasta en la edad del candor, en la edad pueril, se
observa constantemente que los niños no obran del mismo modo cuando los
observan sus padres ó sus maestros, que obran entre sí en sus juegos y
divertimientos: aqui, pues, debemos buscar el verdadero carácter del
niño, y aqui tambien el de los hombres y el de los pueblos._
_Intimamente convencido de esta verdad, ofrezco al público, en prueba
de la bravura del carácter español, la presente obrita, que tanto por el
mérito de la parte puramente artística, que es del tan célebre Francisco
Montes, como por las curiosidades que en la histórica y apologética he
podido reunir, forma uno de aquellos libros que generalmente se llaman_
curiosos, _y que son bien recibidos por todas las clases de la
sociedad_.