15 abril de 1828.

Desde esta mañana me encuentro en Milly, pero por breves momentos.

Siempre que estoy aquí me hallo dispuesta a escribir algunos párrafos en

este _diario_, descuidado por tanto tiempo, y que ya tenía casi

abandonado. Ya no tiene para mí el interés de otros tiempos, ni para

continuarlo ni para leerlo de nuevo. Los acontecimientos consignados en

él se van alejando, todo huye volando: a medida que vamos envejeciendo,

vamos penetrándonos de la vanidad de todo y tenemos, por lo tanto, menos

interés en conservar los recuerdos. Ya no me interesan sino los que

pertenecen puramente al corazón, y éstos no hay necesidad de

consignarlos. No obstante, aun quedan algunas épocas que quiero ir

marcando debidamente: servirán más bien para mis hijos que para mí. Las

últimas de ellas, las que pueden conducir a la felicidad celeste, no

pueden descuidarse. Voy convenciéndome cada día más de que he entrado en

la vejez, a pesar de que no falta quien me diga que no se apercibe de

ello, y que estoy conservada como a los treinta años; pero «crecen los

hombres tras de mí», como dice Virgilio, a quien estoy leyendo esta

noche en un libro traducido por Boisgermain.

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 220 / 235 题