18 septiembre de 1825.

Hoy han salido mis hijos para Italia, donde fijarán su residencia. ¡Ay!

¡cuán sola he quedado en este retiro de Saint-Point! No puedo adivinar

cuánto tiempo durará esta situación.

* * * * *

Ya estamos en la ciudad; no pudiendo dedicarse a la caza, mi marido no

está bien en el campo. Estoy muy disgustada, pero en medio de mi

tristeza me encuentro aquí mejor; Nicole me acompaña por la mañana; sus

«Ensayos de moral» me llegan directamente al alma, y por las noches leo

a Mme. de Sevigné, mi confidente favorita; después... pienso mucho en

los ausentes. ¡Ay! ¡y en los muertos que no volverán!

Ayer recibí una visita del excelente, amable y resignado M. de X...

Aquél que tanto hubiera deseado casarse con Cesarina. No hemos hablado

de nada, puede decirse, pero su sola presencia y su ternura expresaban

muchísimo; he llorado mucho; todas aquellas personas, todos aquellos

objetos que amaron o fueron amados por mis hijos, despiertan en mi

corazón recuerdos de tristeza. ¡Triste de mí!... esta época tan lúgubre

de mi vida la lloraré siempre, ¿no habrá para mí consuelo? creo que sí;

y hasta tengo la certeza absoluta de volver a ver a los seres queridos

que murieron para este mundo. ¡Qué dicha la de poseer una fe como la

mía! Aun cuando la religión no nos diera más que esta fe en el

renacimiento del pasado, deberíamos bendecir a ella y a su fundador. ¡Y

quién no tiene en este mundo seres queridos que espera ver en el otro!

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 205 / 235 题