12 de mayo de 1821.

Susana lo sabe todo: yo se lo he contado, pero ella, que tiene una

penetración grande, ya se lo había presumido; ¡pobre hija mía! yo espero

que Dios le enviará aquello que puede y debe darle la felicidad,

teniendo en cuenta que su imaginación no está desbordada y posee un

corazón angelical; ella se dedica a sus deberes sin la menor turbación

ni inquietud, con una tranquilidad y una alegría, que me tienen

embelesada.

* * * * *

El _diario_ queda interrumpido por espacio de tres años. ¿Será que los

cuadernos se habrán extraviado o que los disgustos que han pasado por

ella durante estos tres años de amargura por la muerte de Cesarina,

fallecida a consecuencia de una anemia ocasionada por el nacimiento de

su tercer hijo, o que la enfermedad mortal, al mismo tiempo, de su

querida y bella Susana, no le hayan dejado el espacio ni la fuerza moral

para registrar sus desventuras?

Durante este tiempo, su hijo y su hija política hicieron un viaje a

Francia y otro a Inglaterra, perdiendo también su querido nietezuelo.

Nacioles una niña que es el ídolo de su madre y de su abuela, la cual

parece renovar en todo su imagen, aquella imagen venerable de la anciana

madre, que, a pesar de su edad, conserva en el corazón el fuego santo

del amor a sus hijos, a sus semejantes y a Dios.

Hasta el 29 de junio de 1824 no hay en su manuscrito ni una sola línea,

y sus páginas primeras no son más que sollozos, trazados a la cabecera

del lecho del dolor de su querida Susana, reflejando todas las

peripecias de la enfermedad y la esperanza; es una prolongada agonía

registrada hora por hora, minuto por minuto, abriendo en la última el

cielo a un ángel para dejar entre las sombras de la tierra a una

desconsolada madre.

No hago más que extractar unas pocas de estas notas monótonas si se

quiere, por el repetido acento del dolor. ¡Pobre madre mía!

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 193 / 235 题