Las buenas noticias se aglomeran. Dios concede y da por una parta lo que
por otra quita; démosle gracias por sus dones y sometámonos a sus
negativas; acaba de nacerme un nietezuelo; la esposa de Alfonso ha dado
a luz en Roma, con toda felicidad, un niño, hermoso como un ángel, lo
cual acaba de escribirme su padre, añadiendo que se llama como él,
Alfonso, que ha sido bautizado en San Pedro de Roma, que fueron sus
padrinos un caballero napolitano, llamado el marqués de Gagliati, y la
princesa Oginska, polonesa, y que nació el día 8. Esta noticia me ha
proporcionado una grande alegría. Dicen que este niño se parece mucho a
mí, así es que yo me lo represento como era su padre. Su madre ha
empezado a criárselo; hace muy bien, y ojalá pueda, como yo deseo,
seguir adelante. Parece que están resueltos a venirse a pasar unos días
en nuestra compañía, tan luego la madre se encuentre completamente
restablecida.