Jueves Santo, 7 de abril de 1814.
El domingo, día 20, fue tomada la ciudad de Lyón. El general Angereau,
que mandaba las tropas francesas, cesó el tiroteo junto a las mismas
puertas de la ciudad; el alcalde capituló, dejando tiempo bastante a las
tropas francesas para retirarse, lo cual verificaron por la puerta de
la Guillotiere, al mediodía de la ciudad. Ni el menor desorden hubo en
Lyón.
Este hecho nos ha causado gran alegría, porque de seguir mucho tiempo
este continuo alojamiento de tropas, quedaríamos completamente
arruinados.
Ha venido a vernos nuestro hijo Alfonso, que se encuentra en Milly,
administrando nuestras propiedades y los pueblos que lo han nombrado
alcalde. Los aldeanos lo quieren mucho. Les ha enseñado los medios de
hacer economías y contribuido él mismo para realizarlas. Todos dicen que
se ha portado muy bien durante su gestión administrativa. Estoy de ello
muy satisfecha.
Según se dice, nuestra querida Francia, muerta en la actualidad,
resucitará, saliendo de la tiránica opresión en que está sumida dos años
hace.