17 de marzo de 1814.

Se encuentra refugiada en mi casa mi hija Cecilia, que ha venido huyendo

del Franco-Condado; el día 9 de marzo alumbró entre el tronar de los

cañones y los gritos lastimeros de los heridos. Por todas partes hay

soldados; estamos abrumados de gentes a quienes alimentar; tenemos un

general en casa, y damos de comer a los que le acompañan, en número de

veintiocho. Nos tienen arruinados.

Alfonso está en Milly, en donde hay igualmente unos trescientos hombres;

cuatro oficiales se alojan en la casa con sus caballos y sus asistentes.

Se están temiendo siempre nuevas batallas; sin embargo, creo que se irán

alejando de estos contornos, porque las tropas francesas se encuentran

junto a Villafranca, y los austriacos entre esta ciudad y sus cercanías.

Mi hijo Alfonso salió el 10, con M. Pierreclos, para asistir a la gran

batalla frente a Villafranca. Estuvieron un momento cercados por un

cuerpo austriaco que se adelantaba oculto detrás de una montaña. La

velocidad de sus caballos les salvó; sin embargo, algunas balas

atravesaron sus vestidos y uno de los caballos quedó herido. A pesar de

este percance, pudieron llegar a Pierreclos y a Milly, abandonados ya

estos pueblos por el enemigo.

Ayer tuvieron otra batalla junto a Villafranca, en la que los franceses

fueron rechazados; se dice que las pérdidas han sido grandes por ambas

partes. Han entrado gran número de heridos. ¡Dios mío! ¿cuándo se

apaciguará vuestra cólera? ¡Perdonad nuestras faltas y haced que

nuestros males terminen!

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 142 / 235 题