Mi marido ha vuelto de la posesión que su hermano tiene en Dijón. Nos
hallamos nuevamente en Saint-Point, lugar que, a decir verdad, prefiero
a todos, a pesar de los destrozos del castillo; quiero encerrarme en un
retiro moral aún más profundo. Conviene alguna vez aislar nuestro
corazón en la soledad y en el silencio.