El hermoso cuarto en el cual estoy instalada desde ayer, será
probablemente el último cambio de habitación que yo haga; en él moriré,
sin duda. (En él murió efectivamente.)
Alfonso llegó ayer. Me preocupo mucho por él y por sus hermanas, pues no
veo medio de educarlos fácilmente. Sin embargo, cuando me veo rodeada de
estas seis hermosas criaturas, me siento orgullosa y satisfecha. Ruego a
Dios me dé las luces necesarias, al objeto de cumplir debidamente mis
obligaciones con respecto a mis hijos.