12 de mayo de 1805.

Aumenta nuestra fortuna: mi marido acaba de comprar la casa de M. de

Ozenay; tiene un jardincito, y es muy espaciosa; la amueblaremos para

habitarla este verano, Dios mediante.

Mi marido me entrega ciento veinte pesos mensuales y los frutos

naturales que proceden de nuestras dos fincas, para sostener la casa y

pagar el colegio de Alfonso, lo cual es más que suficiente. Cada día

admiro más las prodigalidades de la divina Providencia para con

nosotros.

Mi cuartito está muy bien arreglado, y cuantos nos visitan dicen que es

muy bello. Comprendo que estoy demasiado bien en este mundo y que tengo

mayores bienes de los que me pertenecen. He leído un tratado místico

sobre la dulce virtud de la confianza, que me ha hecho un gran bien. Es

el tesoro por excelencia, el dulce abandono a la voluntad celestial.

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 108 / 235 题