14 de septiembre de 1804.

Me hallo en Belley, adonde he ido a buscar a mi Alfonso para las

vacaciones. Le he visto en el patio en cuanto he llegado; estaba tan

emocionado como yo misma: ha venido corriendo, y tan pálido, que llegué

a creer que iba a desvanecerse. ¡Ah! ¡Cómo nos hemos abrazado los dos!

¡Pobre hijo mío!

Mañana ha de pronunciar un discurso, con motivo de los ejercicios con

que los jesuitas tienen costumbre de manifestar en público los adelantos

de sus mejores discípulos. Esto me preocupa tanto como si fuese yo quien

debiese hablar.

* * * * *

Hay aquí una larga interrupción.

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 102 / 235 题