20 de marzo.

¡Triste de mí! ¡Qué día tan desgraciado el de hoy para esta pobre mujer!

Al llegar hoy a casa he encontrado sobre la chimenea una carta de mi

hermana dirigida a mi esposo: la he abierto (pues para ello estoy

autorizada), y ¡oh, Dios mío!... he leído en ella que mi hermano ha

muerto de una manera trágica. ¿Qué será de mi madre ante esta horrible

desgracia? ¡Dios mío! ¡Dios mío! Auxiliad a mi desgraciada madre y tened

piedad de mi pobre hermano: perdonadle sus faltas, sed con él

misericordioso.

Después de recibir tan infausta noticia, sólo he salido de casa para ir

a la iglesia. Yo espero que mi hermano estará en el cielo, porque mi

hermana me dice que ha muerto en el seno de la religión cristiana.

Estoy muy desconsolada, y mi alma sólo encuentra alivio en aquello que

la aproxima a la Divinidad.

* * * * *

Estos días hemos celebrado los funerales por el eterno descanso del alma

de mi hermano. Me han acompañado a la iglesia cuatro de mis hijas. He

llorado al ver las muchachas del pueblo vestidas de blanco, según

costumbre en estos casos, entonando cánticos fúnebres, y muchos jóvenes

orando con gran recogimiento. Yo espero que Dios habrá oído las

plegarias de estas buenas gentes, y se apiadará de nosotros y de mi

hermano.

He tenido noticias de que mi madre sufre mucho: en París se ha creído

que mi hermano estaba complicado en una conspiración contra Bonaparte.

Yo no lo creo, porque ni medios ni voluntad tenía para estas cosas. Sin

duda su regreso de Inglaterra ha despertado sospechas e inducido a este

error, porque después de muerto han ido a registrar su domicilio, y sólo

han encontrado papeles que indicaban sus aficiones literarias.

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 94 / 235 题