Hoy he visto en el cementerio de Bussieres un cuerpo de mujer muy bien
conservado, a pesar de haber transcurrido muchos años desde su
enterramiento. Debió ser una hermosísima mujer a juzgar por las
apariencias. Tiene en el dedo un anillo nupcial y un rosario engarzado
en las manos. Parece que está dormida, y espera de este modo el eterno
despertar. Tengo para mí que debe ser una santa, cuyo cuerpo ha querido
Dios conservar intacto para diferenciarle de los demás.