Alfonso se ha fugado del colegio con dos de sus compañeros. A unas seis
leguas de Lyón los han alcanzado.
Comprendo que la sujeción del colegio se le hace insoportable, y esto me
tiene disgustadísima. La independencia de carácter de mi hijo me
espanta. Procuraré que escriba a su padre pidiéndole perdón por la
falta que ha cometido.
Todos los días leo las _Confesiones_, que procuro imitar en lo posible:
trataré de hacer como Santa Mónica, rogando sin cesar por mis hijos.