10 de julio.

Ayer me dijeron que una pobre mujer carecía de pan y que tenía muchos

hijos que alimentar. En seguida me fui a visitarla, pero había muchas

personas en la casa y no me atreví a socorrerla por temor a que se

creyera que ejercía la caridad con ostentación. Volví a casa con la

intención de mandarle alguna cosa; se hizo tarde, y no me atreví a

mandar a los criados. ¡Acaso la pobre mujer habrá pasado la noche sin

alimentarse ni alimentar a sus hijos! Confieso que he obrado mal, y al

amanecer, he corrido a casa de la pobre mujer y la he socorrido. Nadie

debe avergonzarse de hacer el bien, cuando en el mundo se hace tanto

mal. He resuelto no caer jamás en esta debilidad.

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 43 / 235 题