Me encuentro triste y abatida, y no sé a qué atribuir esta situación.
Acaso es producida por la ausencia de mi marido. En este miserable
mundo, la cosa más insignificante hace cambiar la felicidad; nuestros
cuerpos son en extremo impresionables...
Me he vestido de negro: parece que así me encuentro mejor y, sin
embargo, no creo que pueda resistir muchos días esta excitación de
espíritu.
He leído un libro de madame de Genlis y me ha causado su lectura una
impresión de alegría y satisfacción como jamás hubiera creído. Hay en
este libro muchos y buenos consejos que aprovecharé para mis hijos. Es
muy peligroso dejarse dominar por las impresiones de los otros. Yo había
juzgado mal y sin conocer la obra ni a su autor; pero confieso que me
equivoqué y me arrepiento de ello.