MARIANO (_en la puerta de la izquierda_). ¡Señor, el blanco
deslumbrante!
MARQUÉS (_a Mariano_). La fusión está hecha. Apaga los hornos.
MÁXIMO (_con gran efusión, besándole las manos_). Alma luminosa, corazón
grande, contigo siempre... Voy a decir a nuestros tíos que te reclamo,
que te hago mía, que serás mi compañera y la madrecita de mis hijos.
ELECTRA (_acongojada, como si la alegría la trastornase_). No me
engañes... ¿Viviré con tus niños, seré entre ellos la niña mayor... seré
tu mujer?
MÁXIMO (_con fuerte voz_). Sí, si. (_Iluminada la sala del fondo,
resplandece con viva claridad toda la escena._)
MARQUÉS. Vámonos... Ya viene la noche.
ELECTRA. Es el día... ¡Día eterno para mí! (_Máximo la enlaza por la
cintura y salen. El Marqués tras ellos._)