ELECTRA, MÁXIMO; _después el_ OPERARIO.
ELECTRA (_con tristeza_). Pronto tendrás que ocuparte de la fusión, y
yo...
MÁXIMO. Y tú... naturalmente, volverás a tu casa...
ELECTRA (_suspirando_). ¡Ay! no quiero pensar en la que se armará cuando
yo entre...
MÁXIMO. Tú oyes, callas y esperas...
ELECTRA. ¡Esperar, esperar siempre! (_Concluyen de comer. Electra se
levanta y retira platos._) ¡Ay! si tú no miras por esta pobre huérfana,
pienso que ha de ser muy desgraciada... ¡Es mucho cuento,[68] señor!
Evarista y Pantoja empeñados en que yo he de ser ángel, y yo... vamos,
que no me llama Dios por el camino angelical.
MÁXIMO (_que se ha levantado y parece dispuesto a proseguir sus
trabajos_). No temas. Confía en mí. Yo te reclamaré como protector tuyo,
como maestro...
ELECTRA (_aproximándose a él suplicante_). Pero no tardes. Por la salud
de tus hijos, Máximo, no tardes. Oye lo que se me ocurre: ¿por qué no me
tomas como a uno de tus niños, y me tienes como ellos y con ellos?
MÁXIMO (_con seriedad, muy afectuoso_). ¿Sabes que es una excelente
idea? Hay que pensarlo... Déjame que lo piense.
OPERARIO (_por el foro_). El señor Marqués de Ronda.
ELECTRA (_asustada_). ¡Oh! debo marcharme...
MÁXIMO. No, hija: si es nuestro amigo, nuestro mejor amigo... Ya
verás... (_Al Operario._) Que pase. (_Vase el Operario_.)
ELECTRA. Pensará tal vez...
MÁXIMO. No pensará nada malo. ¿Has hecho café?
ELECTRA. Iba a colarlo ahora... un café riquísimo... Sé hacerlo a
maravilla.
MÁXIMO. Tráelo... Convidamos al Marqués.
ELECTRA. Bueno, bueno. Pues tú lo mandas... Voy por el café. (_Vase
gozosa, con paso ligero._)