ELECTRA (_volviendo de lo interior_). Dormiditos están como unos
ángeles. Allá les dejo media hora más reponiendo en el sueño sus
cuerpecitos fatigados.
MÁXIMO. Hija, debemos mirar por nuestros cuerpecitos... o nuestros
corpachones. ¿Comemos?
ELECTRA. Cuando quieras. Todo lo tengo pronto. (_Dirígese al aparador
donde tiene la vajilla, cubiertos, mantel y servilletas, frutero._)
MÁXIMO. Eso me gusta. Todo a punto. Así se llega siempre adonde se
quiere ir.
ELECTRA(_extiende el mantel_). De eso trato... Pero con todo mi tino no
llegaré, ¡ay!
MÁXIMO. Déjame que te ayude a poner la mesa. (_Electra le va dando
platos y cubiertos, el vino, el pan._) Sí llegarás...
ELECTRA. ¿Lo crees tú?
MÁXIMO. Tan cierto como... como que tengo un hambre de cincuenta
caballos.
ELECTRA. Me alegro. Ahora falta que te guste la comida que te han hecho
estas pobres manos.
MÁXIMO. Tráela y veremos.