CUESTA; ELECTRA, PATROS, _que asoman por la puerta de la izquierda, como
reconociendo el terreno_.
ELECTRA. Cuidado, Patros... Por aquí es difícil que podamos pasarlo.
PATROS (_reconociendo a Cuesta, a quien ven de espalda escribiendo_).
¡Don Leonardo!
ELECTRA. Chist... Lo más seguro es dejarle en tu cuarto hasta la noche.
¡Vaya, que tener yo que ir a esa maldita inauguración!
CUESTA (_sintiendo las voces, se vuelve_). ¡Ah! Electra...
ELECTRA. ¿Estorbamos, Don Leonardo?...
CUESTA. No, hija mía. Me hará usted el favor de esperar un poquito...
hasta que yo termine esta carta. Tengo que hablar con usted...
ELECTRA. Aquí estaré, señor. (_Aparte a Patros._) ¡Qué fastidio!
(_Alto._) No veníamos más que a buscar un papel y un lápiz para que
Patros apuntara... (_Coge de la mesa lápiz y papel. Aparte a Patros._)
¡Cuídamele bien, por Dios! ¡Ay, qué monísimo está durmiendo! ¡El
hociquito, y aquellas manos sucias, y aquellas uñitas tan negras, de
andar escarbando la tierra...! ¡Ay, me lo comería!
PATROS. ¡Y el pelito rizado, y las patitas...!
ELECTRA (_con efusión de cariño_). Me vuelvo loca. Que le cuides,
Patros; mira que...
PATROS. Ahora le llevaré dos bollitos.
ELECTRA. No, no: que eso ensucia el estómago... Le llevarás una
sopita...
PATROS. ¿Y cómo llevo eso?
ELECTRA. Es verdad. ¡Ah! Pides para mí una taza de leche.
PATROS. Eso. Y se la doy en cuanto despierte.
ELECTRA. Aquí tienes el papel y el lápiz para que haga sus
garabatitos... Es lo que más le entretiene... Luego, esta noche,
aprovechando una ocasión, le traeremos a mi cuarto y dormirá conmigo.
CUESTA (_cerrando la carta_). Ya he concluido.
ELECTRA. Perdone un momento, Don Leonardo. (_Aparte a Patros._) No te
separes de él... Mucho cuidado. Si Don Leonardo no me entretiene mucho,
antes de vestirme iré a darle un besito.
CUESTA. Patros...
PATROS. Señor...
CUESTA. Que lleven esta carta al correo.