DON URBANO; CUESTA _con papeles y cartas_.
DON URBANO. Leonardo, gracias a Dios.
CUESTA. Ya te dije que no vendría por la mañana. (_A José dándole una
carta._) Que certifiquen esto... Pronto. Luego llevaréis más cartas.
(_Vase José._)
DON URBANO (_tomando un papel que le da Cuesta_). ¿Qué es esto?
CUESTA. El resguardo de las cien mil y pico... Fírmame ahora un talón de
sesenta y siete mil...
DON URBANO. Ya: para el envío a Roma.
CUESTA. ¿Y Evarista?
DON URBANO. Vistiéndose.
CUESTA. Ya sé que vais a la inauguración de _La Esclavitud_,[50] y que
lleváis a Electra.
DON URBANO. Por cierto que de esta niña no debemos esperar nada bueno.
Cada día nos va manifestando nuevas extravagancias, nuevas ligerezas...
CUESTA (_con viveza_). Que no significan maldad.
DON URBANO. Lo son como síntoma, fíjate, como síntoma. Por esto
Evarista, que es la misma previsión, ha pensado en someterla a un
régimen sanitario en _San José[51] de la Penitencia_.
CUESTA. Permíteme, querido Urbano, que disienta de vuestras opiniones.
Dirás tú que quien me mete a mí...
DON URBANO. Al contrario... Como buen amigo de la casa, puedes darnos tu
parecer, aconsejarnos...
CUESTA. Eso de arrastrar a la vida claustral a las jovencitas que no han
demostrado una vocación decidida, es muy grave... Y no debéis extrañar
que alguien se oponga...
DON URBANO. ¿Quién?
CUESTA. ¡Qué sé yo! Alguien. Hay en la vida de esa joven un factor
desconocido... El mejor día... podrá suceder... no aseguro yo que
suceda... el mejor día, cuando vosotros tiréis de la cuerda para
encerrar a la niña contra su voluntad, saldrá una voz diciendo: «Alto,
señores de Yuste, alto...»
DON URBANO. Y nosotros responderemos: «Bueno, señor incógnito factor...
Ahí la tiene usted. Nos libra de una tutela enojosa, molestísima.»
CUESTA (_sintiendo gran fatiga, se sienta_). Esto es un decir, Urbano,
un suponer...
DON URBANO. ¿Te sientes mal? ¿Necesitas algo?
CUESTA. No... Este maldito corazón no se lleva bien con la voluntad.
DON URBANO. Descansa, hombre. Por qué no te echas un rato?...
CUESTA. ¿Pero tú sabes lo que tengo que hacer? (_Sacando papeles._) Por
de pronto, dos cartas urgentísimas, que han de salir hoy.
DON URBANO. Escríbelas aquí. (_Escogiendo un sitio en la mesa, y
retirando libros y papeles._)
CUESTA. Sí... Aquí me instalo.
DON URBANO. Yo también estoy atareadísimo. Tengo mil menudencias...