EVARISTA, DON URBANO, _sentados junto a la mesa despachando asuntos_;
BALBINA, _que sirve a la señora una taza de caldo_.
DON URBANO (_preparándose a escribir_). ¿Qué se le dice al señor Rector
del Patrocinio?[36]
EVARISTA (_con la taza en la mano_). Ya lo sabes. Que nos parece bien el
plano y presupuesto, y que ya nos entenderemos con el contratista.
DON URBANO. No olvides que la proposición de éste asciende a...
(_leyendo un papel_) trescientas veintidós mil pesetas...
EVARISTA. No importa. Aún nos sobra dinero para la continuación del
Socorro.[37] (_A Balbina que recoge la taza._) No olvides lo que te
encargué.
BALBINA. Ya vigilo, señora. Este juego de la señorita Electra creo yo
que no trae malicia. Si recibe cartas y billetes de tanto pretendiente,
es por pasar el rato y tener un motivo más de risa y fiesta.
EVARISTA. ¿Pero cómo llegan a casa...?
BALBINA. ¿Las cartas de esos barbilindos? Aún no lo sé. Pero yo vigilo a
Patros, que me parece...
EVARISTA. Mucho cuidado y entérame de lo que descubras...