[1] No comprendemos en estas proposiciones generales _tal cual joven
aplicado_, _tal cual poeta original_, _tal cual hombre de nota_ que
se esfuerzan por salir del común oprobio que nos alcanza, descollando
entre el general abatimiento, y luciendo como menuda luciérnaga
entre las tinieblas de oscura noche. ¿Qué significan estas contadas
excepciones? Por mucho favor que les haga tal conducta, y por muchos
elogios que merezca, no basta su número tan corto para destruir la
triste verdad general, que de medio á medio nos coge y nos abruma.
Ni menos tratamos de olvidar en nuestros folletos los elogios y
agradecimiento que merece de nuestra parte el ilustrado gobierno que
nos rige, y que tanto impulso da al adelanto de la prosperidad y de
la ilustración; antes bien clara se manifiesta nuestra intención de
cooperar á su misma benéfica idea con nuestros débiles conatos. ¿Pero
acaso puede enderezarse en un día el vicio de tantos años y aun siglos?
¿Puede ser dado á la penetración, ni á la fuerza del mejor gobierno,
romper tan pronto, ni desvanecer del todo tantos obstáculos como oponen
la educación descuidada, las ideas viciadas, y un sinnúmero, en fin,
de circunstancias que no son de nuestra inspección, y que gravitan en
nuestro mal? Luengos remedios necesitarán acaso tantos males. Esperemos
que algún día hemos de ver triunfar sus esfuerzos, y cooperemos todos
en el ínterin con los nuestros.
[2] Reproducimos las ideas de nuestra nota número 1.º. Algún
excelentísimo señor pudiéramos nombrar amigo de las letras y de las
artes y Mecenas de literatos y artistas, y de buena gana le nombráramos
á no temer ofensas de su modestia, empero si bien esto basta á probar
que hay algún protector, no así convence de que haya protección. Demos
á Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
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