LOS MISTERIOS DE BUENOS AIRES

Mi permanencia en el delicado servicio que tenía a su cargo el sargento

Gómez, fue la mejor escuela de la vida a cuyas aulas yo pudiera

concurrir, y en ella aprendí a conocer este Buenos Aires bello y

monstruoso, esta reunión informe de vicios y de virtudes, de grandezas y

de miserias.

Yo penetré el movimiento de los hombres en sus calles estrechas, las

pasiones que encierran los palacios y los conventillos, los intereses

que se juegan diariamente desde la Bolsa a los mercados, y, nacido en

las más humildes esferas, ascendí peldaño a peldaño la larga escala

social, tendida entre el humilde vigilante, que, parado en una esquina,

expuesto a las inclemencias del tiempo, ignora todo lo que no se

relacione con el pequeño radio puesto a su cuidado, y apenas sospecha

los sucesos de más volumen que ocurren fuera de su parada y la vida

turbulenta y accidentada de los hombres de mundo.

Todo lo que vi y aprendí en mi larga y penosa ascensión, todo desfilará

en las páginas de estas Memorias, y si no en este volumen, en otro que

le seguirá reflejaré con toda la precisión que me sea dado, las cosas y

los hombres que encontré en el andar de mi vida y los sucesos

extraordinarios en que más de una vez tuve que actuar.

Memorias de un vigilante · 第 53 / 56 题