11 Y entró Jesus en Jerusalem, y en el templo, y habiendo mirado al derredor

todas las cosas, y siendo ya tarde, se salió á Betania con los doce.

12 & Y el dia siguiente, como salieron de Betania, tuvo hambre.

13 Y viendo de léjos una higuera, que tenian hojas, vino [á ver] si quizá

hallaria en ella algo, y como vino á ella, nada halló sino hojas, porque [aun]

no era tiempo de higos.

14 Entónces Jesus respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más nadie coma de

tí fruto para siempre. Y [esto lo] oyeron sus discípulos.

15 Vienen pues a Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenzó á echar

fuera á los que vendian y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los

cambiadores, y las sillas de los que vendian palomas.

16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

17 Y les enseñaba, diciendo: )No está escrito, que mi casa, casa de oracion

será llamada de todas las naciones? mas vosotros la habéis hecho cueva de

ladrones.

18 Y oyéron[lo] los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban

cómo le matarian; porque le tenian miedo, por cuanto toda la multitud estaba

fuera de sí por su doctrina.

19 Mas como fué tarde, Jesus salió de la ciudad.

20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se habia secado desde las

raices.

21 Entónces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí, la higuera que

maldijiste se ha secado.

22 Y respondiendo Jesus, les dice: Tenéd fé de Dios.

23 Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere á este monte:

Quítate, y échate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que será

hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.

24 Por tanto os digo, que todo lo que orando pidiereis, creéd que [lo]

recibiréis, y os vendrá.

25 Y cuando estuviereis orando, perdonád, si tenéis algo contra alguno, para

que vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdone á vosotros vuestras

ofensas.

26 Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los

cielos, os perdonará vuestras ofensas.

27 & Y volvieron á Jerusalem; y andando él por el templo, vienen á él los

príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos,

28 Y le dicen: )Con qué facultad haces estas cosas, y quién te ha dado esta

facultad para hacer estas cosas?

29 Y Jesus entónces respondiendo, les dice: Preguntaros he tambien yo una

palabra, y respondédme, y os diré con qué facultad hago estas cosas.

30 )El bautismo de Juan, era del cielo, ó de los hombres? Respondédme.

31 Entónces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo,

dirá: )Por qué pues no le creisteis?

32 Y si dijéremos: De los hombres, tememos al pueblo; porque todos tenian de

Juan, que verdaderamente era profeta.

33 Y respondiendo, dicen á Jesus: No sabemos. Entónces respondiendo Jesus,

les dice: tampoco yo os diré con qué facultad hago estas cosas.

CAPITULO 12.

Y COMENZÓ á hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y [la] cercó

con seto, y le hizo un foso, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y

se partió léjos.

2 Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los

labradores del fruto de la viña:

3 Mas ellos tomándo[le] le hirieron, y [le] enviaron vacío.

4 Y volvió á enviarles otro siervo; mas ellos apedreándole, [le] hirieron en

la cabeza, y volvieron á enviar[le] afrentado.

5 Y volvió á enviar otro, y á aquel mataron; y á otros muchos, hiriendo a

unos y matando á otros.

6 Teniendo, pues, aun un hijo suyo muy amado, le envió tambien á ellos el

postrero, diciendo: Porque tendrán en reverencia á mi hijo.

7 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero, veníd,

matémosle y la heredad será nuestra.

8 Y prendiéndole, [le] mataron, y echaron fuera de la viña.

9 )Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos

labradores, y dará su viña á otros.

10 )Ni aun esta Escritura habéis leido: La piedra que desecharon los que

edificaban, esta es puesta por cabeza de la esquina:

11 Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12 Y procuraban prenderle; mas temian á la multitud, porque entendian que

decia contra ellos aquella parábola; y dejándole se fueron.

13 & Y envian á él algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le

tomasen en [alguna] palabra.

14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, [ya] sabemos que eres hombre de

verdad; y no te cuidas de nadie; porque no mires á la apariencia de hombres,

ántes con verdad enseñas el camino de Dios. )Es lícito dar tributo á César, ó

no?

15 )Daremos, ó no daremos? Entónces él como entendia la hipocresía de

ellos, les dijo: )Por qué me tentáis? Traédme un denario para que [lo] vea.

16 Y ellos se [lo] trajeron; y les dice: )Cúya [es] esta imagen, y esta

inscripcion? Y ellos le dijeron: De César.

17 Y respondiendo Jesus, les dijo: Pagád lo [que es] de César, á César; y lo

[que es] de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.

18 & Entónces vienen á él los Saduceos, que dicen que no hay resurreccion, y

le preguntaron, diciendo:

19 Maestro, Moises nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y

dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y despierte

simiente á su hermano.

20 Fueron, pues, siete hermanos, y el primero tomó mujer; y muriendo, no

dejó simiente,

21 Y la tomó el segundo, y murió; y ni aquel tampoco dejó simiente; y el

tercero, de la misma manera.

22 Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente: á la postre murió

tambien la mujer.

23 En la resurreccion, pues cuando resucitaren, )mujer de cuál de ellos

será? porque los siete la tuvieron por mujer.

24 Entónces respondiendo Jesus, les dice: )No erráis por eso, porque no

sabéis las escrituras, ni el poder de Dios?

25 Porque cuando resucitarán de los muertos, no se casan, ni se dan en

matrimonio; mas son como los ángeles que están en los cielos.

26 Y de los muertos que hayan de resucitar, )no habéis leido en el libro de

Moises, como le habló Dios en el zarzal, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham,

y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

27 No es Dios de muertos sino Dios de vivos: así que vosotros erráis mucho.

28 & Y llegándose uno de los escribas, que los habia oido disputar, y sabia

que les habia respondido bien, le preguntó: )Cuál es el más principal

mandamiento de todos?

29 Y Jesus le respondió: El más principal mandamiento de todos [es:] Oye,

Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor, uno es.

30 Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de

todo tu entendimiento, y de todas tus fuerzas: este [es] el más principal

mandamiento.

31 Y el segundo [es] semejante á él: Amarás á tu prójimo, como á tí mismo.

No hay otro mandamiento mayor que estos.

32 Entónces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, porque uno

es Dios, y no hay otro fuera de él;

33 Y amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de todo el alma, y

de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, mas es que todos los

holocaustos y sacrificios.

34 Jesus entónces viendo que habia respondido sabiamente, le dijo: No estás

léjos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.

35 & Y respondiendo Jesus decia, enseñando en el templo: )Cómo dicen los

escribas que el Cristo es hijo de David?

36 Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor á mi

Señor: Asiéntate á mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus

piés.

37 Luego llamándole el mismo David Señor, )de dónde [pues] es su hijo? Y la

grande multitud le oia de buena gana.

38 & Y les decia en su doctrina: Guardáos de los escribas, que quieren andar

con ropas largas, y [aman] las salutaciones en las plazas,

39 Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las

cenas:

40 Que devoran las casas de las viudas, y ponen delante que hacen largas

oraciones. Estos recibirán mayor condenacion.

41 & Y estando sentado Jesus delante del arca de las ofrendas, miraba como

el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas que es un maravedí.

43 Entónces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo, que esta

viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

44 Porque todos [ellos] han echado de lo que les sobra; mas esta de su

pobreza echó todo lo que tenia, todo su sustento.

CAPITULO 13.

Y SALIENDO del templo le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué

piedras, y qué edificios.

2 Y Jesus respondiendo, le dijo: )Ves estos grandes edificios? no quedará

piedra sobre piedra que no sea derribada.

3 Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron

aparte Pedro, y Santiago, y Juan, y Andres:

4 Dínos, )cuándo serán estas cosas? )y qué señal [habrá] cuando todas las

cosas han de ser acabadas?

5 Y Jesus respondiéndoles, comenzó á decir: Mirád que nadie os engañe:

6 Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: yo soy [el Cristo;] y

engañarán á muchos.

7 Mas cuando oyereis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbéis;

porque es menester que suceda [así], mas aun no [será] el fin.

8 Porque nacion se levantará contra nacion, y reino contra reino, y habrá

terremotos por los lugares, y habrá hambres, y alborotos: principios de

dolores [serán] estos.

9 Mas vosotros mirád por vosotros; porque os entregarán á los concilios; y

en las sinagogas seréis azotados, y delante de presidentes y de reyes seréis

llamados por causa de mí, por testimonio contra ellos.

10 Y en todas las naciones es menester que el evangelio sea predicado ántes.

11 Y cuando os llevaren entregándoos, no premeditéis que habéis de decir, ni

[lo] penséis; mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablád, porque no

sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

12 Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se

levantarán los hijos contra los padres, y los harán morir.

13 Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que perseverare hasta

el fin, este será salvo.

14 Empero cuando viereis la abominacion de asolamiento, de que habló el

profeta Daniel, que estará donde no debe, (el que lee, entienda,) entónces los

que [estuvieren] en Judea huyan á los montes;

15 Y el que estuviere sobre la casa, no descienda á la casa, ni entre para

tomar algo de su casa;

16 Y el que estuviere en el campo, no torne atras, [ni aun] á tomar su capa.

17 Mas (ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos dias!

18 Orád pues que no acontezca vuestra huida en invierno.

19 Porque [en] aquellos dias habrá afliccion, cual nunca fué desde el

principio de la creacion [de las cosas] que creó Dios, hasta este tiempo, ni

habrá jamas.

20 Y si el Señor no hubiese acortado aquellos dias, ninguna carne se

salvaria; mas por causa de los escogidos, que él escogió, acortó aquellos

dias.

21 Y entónces si alguno os dijere: He aquí, aquí [está] el Cristo; ó he

aquí, allí [está;] no [le] creáis;

22 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas; y darán señales y

prodigios, para engañar, si se pudiese hacer, aun á los escogidos.

23 Mas vosotros mirád: he aquí, os lo he dicho ántes todo.

24 Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se

oscurecerá, y la luna no dará su resplandor.

25 Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que [están] en los

cielos serán conmovidas.

26 Y entónces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con grande

poder y gloria.

27 Y entónces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro

vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

28 De la higuera aprendéd la semejanza: Cuando su rama ya se hace tierna, y

brota hojas, conocéis que el verano está cerca.

29 Así tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conocéd que está

cerca á las puertas.

30 De cierto os digo, que no pasará esta generacion sin que todas estas

cosas sean hechas.

31 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras nunca pasarán.

32 Empero de aquel dia, y de la hora, nadie sabe, ni aun los ángeles que

están en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre.

33 Mirád, velád, y orád; porque no sabéis cuando será el tiempo.

34 [Porque el Hijo del hombre es] como el hombre que partiéndose léjos, dejó

su casa, y dió á sus siervos su hacienda, y á cada uno cargo, y al portero

mandó que velase:

35 Velád pues, porque no sabéis cuando el señor de la casa vendrá; á la

tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana:

36 Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

37 Y las cosas que á vosotros digo, á todos [las] digo: Velád.

CAPITULO 14.

Y ERA la páscua, y [los dias] de los panes sin levadura dos dias despues; y

procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian

por engaño, y [le] matarian.

2 Mas decian: No en [el dia de] la fiesta porque no se haga alboroto del

pueblo.

3 Y estando él en Betania en casa de Simon el leproso, y sentado á la mesa,

vino una mujer teniendo un vaso de alabastro de ungüento de nardo puro de

mucho precio, y quebrando el alabastro, [se lo] derramó sobre su cabeza.

4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: )Para qué se ha

hecho este desperdicio de ungüento?

5 Porque podia esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á

los pobres. Y bramaban contra ella.

6 Mas Jesus dijo: Dejádla: )por qué la molestais? buena obra me ha hecho.

7 Porque siempre tenéis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les

podéis hacer bien; mas á mí no siempre me tenéis.

8 Esta, lo que pudo, hizo: se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la

sepultura.

9 De cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este evangelio en

todo el mundo, tambien [esto] que ha hecho esta, será dicho para memoria de

ella.

10 Entónces Júdas Iscariote, uno de los doce, fué á los príncipes de los

sacerdotes, para entregársele.

11 Y ellos oyéndo[lo] se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y

buscaba oportunidad cómo le entregaria.

12 & Y el primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando

sacrificaban la páscua, sus discípulos le dicen: )Dónde quieres que vayamos á

preparar[te], para que comas la pascua?

13 Y envia dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os

encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle;

14 Y donde entrare, decíd al señor de la casa: El Maestro dice: )Dónde está

el aposento donde tengo de comer la páscua con mis discípulos?

15 Y él os mostrará un gran cenadero aparejado, aderezád^ para nosotros

allí.

16 Y fueron sus discípulos y vinieron á la ciudad, y hallaron como les habia

dicho, y aderezaron la páscua.

17 Y llegada la tarde, vino con los doce.

18 Y como se sentaron [á la mesa], y comiesen, dice Jesus: De cierto os

digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

19 Entónces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí:

[)seré] yo? y el otro: [)seré] yo?

20 Y él respondiendo, les dijo: [Es] uno de los doce, que moja conmigo en el

plato.

21 A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito, mas (ay de

aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera, si no

hubiera nacido el tal hombre.

22 Y estando ellos comiendo tomó Jesus pan, y bendiciendo [lo] rompió, y les

dió, y dijo: Tomád, coméd, este es mi cuerpo.

23 Y tomando la copa, habiendo dado gracias, les dió; y bebieron de ella

todos.

24 Y les dice: Esta es mi sangre del nuevo testamento que por muchos es

derramada.

25 De cierto os digo, que no beberé mas del fruto de la vid hasta aquel dia,

cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.

26 & Y como hubieron cantado un himno, se salieron al monte de las Olivas.

27 Jesus entónces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche,

porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersas las ovejas.

28 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.

29 Entónces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

30 Y le dice Jesus: De cierto te digo, que tú, hoy, en esta [misma] noche,

ántes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.

31 Mas él con más vehemencia decia: Si me fuere menester morir contigo, no

te negaré. Tambien todos decian lo mismo.

32 Y vienen al lugar que se llama Getsemaní, y dice á sus discípulos:

Sentáos aquí, entre tanto que ore.

33 Y toma consigo á Pedro y á Santiago, y á Juan. Y comenzó á atemorizarse,

y á angustiarse en gran manera.

34 Y les dice: Del todo está triste mi alma hasta la muerte: esperád aquí, y

velád.

35 Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró, que si fuese

posible, pasase de él aquella hora;

36 Y dijo: Abba, Padre todas las cosas [son] á tí posibles; aparta de mí

esta copa; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.

37 Y vino, y los halló durmiendo, y dice á Pedro: )Simon, duermes? )No has

podido velar una hora?

38 Velád, y orád, para que no entréis en tentacion: el espíritu á la verdad

[está] presto, mas la carne enferma.

39 Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.

40 Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban

cargados, y no sabian qué responderle.

41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormíd ya, y descansád. Basta: la hora

es venida: he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.

42 Levantáos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.

43 Y luego, aun hablando él, vino Júdas, que era uno de los doce, y con él

mucha gente con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes,

y de los escribas, y de los ancianos.

44 Y el que le entregaba les habia dado una señal, diciendo: Al que yo

besare, aquel es: prendédle, y llevád[le] seguramente.

45 Y como vino, se llegó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro, y le besó.

46 Entónces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.

47 Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del

sumo sacerdote, y le cortó la oreja.

48 Y respondiendo Jesus les dijo: )Como á ladron, habéis salido con espadas

y [con] palos á tomarme?

49 Cada dia estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tornasteis.

Mas [es así] para que se cumplan las Escrituras.

50 Entónces dejándole todos [sus discípulos] huyeron.

51 Empero un mancebo le seguia cubierto de una sábana sobre [el cuerpo]

desnudo; y los mancebos le prendieron.

52 Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.

53 & Y trajeron á Jesus al sumo sacerdote; y se juntaron á él todos los

príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

54 Pedro empero le siguió de léjos hasta dentro del palacio del sumo

sacerdote; y estaba sentado con los criados, y calentándose al fuego.

55 Y los príncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban

testimonio contra Jesus, para entregarle a la muerte, mas no hallaban.

56 Porque muchos decian falso testimonio contra él; mas sus testimonios no

concertaban.

57 Entónces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo:

58 Nosotros le hemos oido decir: Yo derribaré este templo, que es hecho de

manos, y en tres dias edificaré otro hecho sin manos.

59 Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.

60 El sumo sacerdote entónces, levantándose en medio, preguntó á Jesus,

diciendo: )No respondes algo? )Qué atestiguan estos contra tí?

61 Mas él callaba, y nada respondió. El sumo sacerdote le volvió á preguntar,

y le dice: )Eres tu el Cristo, el Hijo del Bendito?

62 Y Jesus le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre asentado á la

diestra del poder [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo.

63 Entónces el sumo sacerdote, rompiendo sus vestidos, dijo: )Qué más

tenemos necesidad de testigos?

64 Oido habéis la blasfemia: )Qué os parece? Y ellos todos le condenaron

ser culpado de muerte.

65 Y algunos comenzaron á escupir en él, y á cubrir su rostro, y á darle

bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los criados le herian de bofetadas.

66 & Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo

sacerdote;

67 Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesus el

Nazareno estabas.

68 Mas él negó, diciendo: No [le] conozco, ni sé lo que te dices. Y se salió

fuera á la entrada, y cantó el gallo.

69 Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí:

Este es [uno] de ellos.

70 Mas él negó otra vez. Y poco despues otra vez los que estaban allí,

dijeron á Pedro: Verdaderamente [tú] eres de ellos; porque eres Galileo, y tu

habla es semejante.

71 Y él comenzó á echarse maldiciones y á jurar, [diciendo:] No conozco á

ese hombre de que habláis.

72 Y el gallo cantó la segunda vez, y Pedro se acordó de las palabras que

Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres

veces; y comenzó á llorar.

CAPITULO 15.

Y LUEGO por la mañana hecho consejo, los sumos sacerdotes con los ancianos, y

con los escribas, y con todo el concilio, trajeron a Jesus atado, y [le]

entregaron á Pilato.

2 Y le preguntó Pilato: )Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él,

le dijo: Tú lo dices.

3 Y le acusaban los príncipes de los sacerdotes de muchas cosas.

4 Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: )No respondes algo? Mira cuán

muchas cosas atestiguan contra tí.

5 Mas Jesus ni aun con eso respondió, de manera que Pilato se maravillaba.

6 Empero en [el dia de] la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que

pidiesen.

7 Y habia [uno] que se llamaba Barrabas, preso con sus compañeros de la

revuelta, que en una revuelta habian hecho una muerte.

8 Y la multitud, dando voces, comenzó á pedir [que les hiciese] como siempre

les habia hecho.

9 Y Pilato les respondió, diciendo: )Queréis que os suelte al rey de los

Judíos?

10 Porque conocia que por envidia le habian entregado los príncipes de los

sacerdotes.

11 Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les

soltase antes á Barrabas.

12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: )Qué pues queréis que haga de

él que llamais^ Rey de los Judíos?

13 Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale.

14 Mas Pilato les decia: )Pues, qué mal ha hecho? Y ellos daban mayores

voces: Crucifícale.

15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabas, y entregó

á Jesus, azotado, para que fuese crucificado.

16 Entónces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber, á la

audiencia; y convocan toda la cuadrilla,

17 Y le visten de púrpura, y le ponen una corona tejida de espinas;

18 Y comenzaron á saludarle, y decir: Tengas gozo, Rey de los Judíos.

19 Y le herian su cabeza con una caña, y escupian en él, y le hacian

reverencia hincadas las rodillas.

20 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron de la púrpura, y le

vistieron sus propios vestidos; y le sacan para crucificarle.

21 Y cargaron á uno que pasaba, (Simon Cireneo padre de Alejandro y de Rufo,

que venia del campo,) para que llevase su cruz.

22 Y le llevan al lugar de Gólgota, que interpretado quiere decir, lugar de

la Calavera.

23 Y le dieron á beber vino mezclado con mirra, mas él no [lo] tomó.

24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando

suertes sobre ellos, qué llevaria cada uno.

25 Y era la hora de tercia cuando le crucificaron.

26 Y el título escrito de su causa era, EL REY DE LOS JUDÍOS.

27 Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su mano derecha, y otro ó su

mano izquierda.

28 Y se cumplió la Escritura que dice: Y con los inícuos fué contado.

29 Y los que pasaban le denostaban, meneando la cabeza, y diciendo: (Ah! que

derribas el templo de Dios, y en tres dias [lo] edificas:

30 Sálvate á tí mismo, y desciende de la cruz.

31 Y de esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo,

decian unos á otros, con los escribas: á otros salvó, á si mismo no puede

salvar.

32 El Cristo, Rey de Israel descienda ahora de la cruz para que veamos y

creamos. Tambien los que estaban crucificados con él, le denostaban.

33 Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la

tierra, hasta la hora de nona.

34 Y á la hora de nona exclamó Jesus á gran voz, diciendo: )Eloí, Eloí,

lamma sabachthani? que interpretado, quiere decir: Dios mio, Dios mio, )por

qué me has desamparado?

35 Y oyéndo[lo] unos de los que estaban allí, decian: He aquí, á Elías^

llama.

36 Y corrió uno, é hinchiendo de vinagre una esponja, y poniéndo[la] en una

caña, le dió de beber, diciendo: Dejád, veamos si vendrá Elías^ á quitarle.

37 Mas Jesus, dando una grande voz, espiró.

38 Entónces el velo del templo se partió en dos de alto á bajo.

39 Y el centurion, que estaba delante de él, viendo que habia espirado así

clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.

40 Y tambien estaban [algunas] mujeres mirando de lejos: entre las cuales

era María Magdalena, y María madre de Santiago el menor y de Joses, y Salomé;

41 Las cuales, estando aun él en Galilea la seguian, y le servian; y otras

muchas que juntamente con él habian subido á Jerusalem.

Reina Valera New Testament of the Bible 1865 · 第 7 / 13 段