[1] Este libro se escribió en Manila en 1871, haciéndose su primera
edición en 1872.--(_N. del A_.)
[2] Dicha exposición se verificó el año 1866 y de ella publicó el
autor de este libro una extensa Memoria.
[3] Repetimos que la primera edición de este libro se hizo el año
1873. No pocas cosas de lo propuesto en este capítulo se han puesto
en práctica en Filipinas de entonces acá.
Nos hemos decidido á publicar esta segunda edición sin correcciones ni
enmiendas, por la circunstancia de que esta obra es casi desconocida en
España, en el hecho de que la primera edición se agotó completamente
en Filipinas á poco de publicarse. Lo mismo sucedió con la de _Manila
á Tayabas,_ recientemente reimpresa.--_N. del A_.
[4] Los cuatro ejemplares que el autor de este libro presenta en
la Exposición de Filipinas, los adquirió á fuerza de mucho tiempo,
dinero y paciencia. La rareza de estos ejemplares está comprobada
con la escasez que de ellos hay. Proceden de las islas Carolinas. Un
magalaje ó Jefe carolino que conocí en Marianas, por ningún precio
quería venderme dos auroras que poseía, y si las llegué á adquirir
fué merced de la gran curiosidad que despertó al Jefe carolino,
mi reloj remontoir que tuve que darle en cambio.--(_N del A_.)
[5] Téngase en cuenta la fecha en que se hizo la primera edición de
este libro. Entonces no se había concebido el gigantesco proyecto
del canal de Panamá. Una vez que este se abra, la importancia de las
Marianas, Carolinas y Palaos, será grande si se sabe aprovechar la
situación que aquellas islas ocupan en el Gran Pacífico.--(_N. del A._)
[6] Buena prueba de esto se encuentra en el personal filipino que
habita en el recinto de la Exposición.--_(N. del A.)_
[7] Hoy los gastos son muchísimo mayores.--_(N. del A.)_
[8] Esta situación la han modificado la serie de sucesos que han
ocurrido en el mar Pacífico, y que han motivado la ocupación real
y efectiva de Palaos y Carolinas. Esto ha originado la creación de
estaciones navales, estableciéndose frecuentes comunicaciones con
aquellos Archipiélagos.
[9] En atención á la verdadera fiebre que se ha apoderado de todas las
naciones por poseer colonias, hoy creemos que en vez de disminuir la
importancia de aquellas islas, hay que darles toda la que compatible
sea con nuestros presupuestos.--(_N. del A._)