§ I.--Historia.
La observacion y los ensayos fisiológicos dan á las sales de _hierro_
propiedades que no difieren en el fondo de las del _hierro metálico_, si
bien se emplean con preferencia, porque entre los síntomas atribuidos á
este metal, muchos se han obtenido con el _acetato_ y otras varias
sales. Las mas usuales son: el _tannato_, el _acetato_ el _citrato_, el
_lactato_, el _muriato_ ó _hidroclorato_ de _hierro_, el _hierro
magnético_ ó _deutóxido de hierro_, el _óxido de hierro hidratado ó
rojo_, el _subcarbonato de hierro_..... Citarémos tambien el _yoduro_ de
_hierro_ tan recomendado en nuestros dias, y cuyos efectos fisiológicos
hay pocos deseos de conocer.
El _hierro_ es uno de los medicamentos mas antiguamente usados, y uno de
los mas frecuentemente empleados; y á pesar de que las discusiones sobre
sus indicaciones han llamado la atencion de casi todos los
terapeutistas, se conocen muy poco sus efectos fisiológicos Hahnemann
es el que ha dado la primera reseña, único modo de cortar formalmente
las cuestiones de aplicacion del _hierro_ en los diversos casos de
enfermedad. Procediendo de esta manera se hubieran determinado hace
mucho tiempo sus efectos diatésicos y crónicos y distinguido la caquexia
y la anemia que son del recurso de este medicamento, de las que combaten
mas ventajosamente la _quina_, el _mercurio_, el _arsénico_, el _yodo_,
el _fósforo_..... No es nuestro ánimo emprender un tratado sobre el
_hierro_, pero esperamos que este estudio bastará para apreciar las
aserciones de los autores sobre sus propiedades y para sentar sus
indicaciones con mas precision.
Todas las escuelas han usado hasta hoy el _hierro_ en las enfermedades
mas opuestas por su naturaleza y por sus síntomas; aquí se le ha dado en
las inflamaciones esténicas, allí, en las flegmasías de indivíduos
cacoquímicos; los unos le han usado como aperitivo, otros como
astringente; la artritis, el reumatismo, la hidropesía, la anemia.....
en sus mas distintas formas, han sido combatidas por el _hierro_. Tantas
y tales variaciones nos indujeron á trazar el plan de un método mas
completo, aplicado al estudio de la materia médica, y nos advertian que
las doctrinas esclusivas preconizaban, unas las propiedades tónicas y
flogísticas, y otras, las atónicas y debilitantes, no poseyendo cada una
mas que una parte de la verdad, y que llegariamos á poseerla por
completo para este medicamento y todos los demás, abrazando la
universalidad de los efectos de cada uno en nuestros estudios.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Todos los hechos, ya en el órden fisiológico como en el patológico,
marchan de consuno para dar al _hierro_ una accion electiva sobre el
sistema nervioso ganglionar, pero en períodos diferentes y en una série
de efectos opuestos á los diversos grados de la evolucion de su accion.
Esta conduce al aumento de la hematosis, á una proporcion mayor de la
fibrina en la sangre, y despues á la profunda alteracion de este líquido
por el hecho mismo de la exageracion de su riqueza, la cual determina la
debilitacion de los órganos quilíferos y la alteracion de la
quilificacion.
Los fenómenos que resultan de la accion del _hierro_ en el hombre sano
espresan sucesivamente la irritacion, el orgasmo, la actividad de los
sistemas circulatorio y nutritivo, la exuberancia plástica, la
congestion, el molimen hemorrágico, la nerviosidad, la debilidad, el
infarto de algunos órganos, la dispepsia, el empobrecimiento de la
sangre y de los humores, una caquexia característica. A esta escala
ascendente y descendente de fenómenos dinámicos, se opone una graduacion
de dósis dinámicas y aptas á llenar todas las indicaciones.
Los síntomas nerviosos que anuncian el principio de la accion del
_hierro_ consisten en una simple concentracion, que es como el primer
grado de la accion asténica y diatésica final. No hay espasmos, como no
se consideren tales el frio y calofríos que recorren todo el cuerpo,
algunos movimientos congestivos activos en la cabeza y el pecho,
ansiedad, palpitaciones de corazon, aturdimiento y pesadez de cabeza,
vértigos que se aumentan inclinando la cabeza hácia adelante.
Los calofríos no tardan en ser reemplazados poco á poco por
enardecimientos de la sangre, por la hinchazon de las venas, por una
sensacion de laxitud; suceden al frio un calor vivo y seco con necesidad
de descubrirse, congestiones en la cabeza, latido en las sienes,
opresion, peso doloroso en la cabeza, por encima de la raiz de la nariz,
sed, sudores. El estado febril se presenta ordinariamente por una
especie de accesos, los calofríos se reproducen y son seguidos de calor
y de sudores.
En la mayor parte de los casos, se desarrolla una especie de plétora con
rubicundez de las mejillas, estado floreciente de la nutricion y de la
hematosis, estreñimiento, escasez de las orinas, somnolencia, actividad
de los órganos de la digestion, escitacion de los sentidos, vértigos,
congestiones fugaces en el corazon, en el pulmon, en la cabeza.
Bien pronto sobreviene repugnancia, irritaciones y dolores de estómago,
sed viva, calor incómodo, sensaciones de frio, sobre todo durante el
reposo, dolores pasajeros en diferentes puntos, incomodidades de cabeza
con latidos, somnolencia penosa, agitacion durante el sueño, vómito de
alimentos, sudores parciales, tristeza y mal humor; la piel palidece,
las fuerzas decaen.
Si el uso del _hierro_ continúa, los síntomas se pronuncian más; hay
tos, opresion, pesadez, dolores de cabeza por intérvalos, diarrea,
hinchazon de la cara, hemorragias con escitacion sanguínea, marasmo,
grande debilidad general.
Lo particular que ofrece este estado, es que los dolores, que son
dislacerantes y lancinantes, se agravan ó aparecen por la noche y
estando sentado. Tambien se hace sentir por la noche la necesidad de
mover las partes doloridas ó afectadas de calambres; los fenómenos
febriles son igualmente mas pronunciados por la noche. El aire libre
molesta y produce una especie de desfallecimiento con obnubilacion, y
hay necesidad de acostarse.
Se observa en las personas que abusan del _hierro_, en los obreros que
le trabajan, en las poblaciones servidas por manantiales ferruginosos,
enfermedades crónicas que nos interesa analizar y que ofrecen los
síntomas siguientes: debilidad paralítica de todo el cuerpo ó de alguna
parte, con temblor; dolores violentos en los miembros, obstruccion de
las vísceras abdominales, lientería, diarreas crónicas; hemorróides,
várices, vómitos crónicos, tisis pulmonal, hemoptisis, diversas
hemorragias, supresion del flujo menstrual, aborto, esterilidad,
impotencia, ictericia, clorosis; estados caquécticos en los que la
hematosis parece abolida y el calor vital aniquilado.
Hé aquí, pues, un estado nervioso, sanguíneo y crónico bien
caracterizados; ¿no es por un cuadro sintomático semejante como se
manifiestan las caquexias y en las que el _hierro_ obra eficazmente? ¿Y
no es, pues, racional reconocer que puede tambien estar indicado en el
período congestivo, sanguíneo, y por lo mismo pirético, de las
afecciones de este género, así como en el período último y discrásico,
del mismo modo que en el estado esténico y asténico? Luego el _hierro_
no es un tónico, sino un medicamento escelente y especial que cura por
su accion electiva, por sus relaciones con tal ó cual enfermedad.
Cuando se quiere fortificar á una persona débil, es porque está enferma;
y siendo su debilidad el efecto de su enfermedad ó uno de sus síntomas,
es preciso curar la enfermedad, porque así se cura la causa de la
debilidad y á esta misma á la vez. El medicamento se dirige á una
afeccion vital que, curada, permite al organismo recobrar su actividad y
sus fuerzas; corrige la afeccion, como el alimento á la debilidad pura.
Hay medicamentos que pueden obrar como los alimentos, medicamentos
reconstitutivos destinados á volver al organismo los elementos químicos
que le faltan; el _hierro_ es uno de esos medicamentos en ciertos casos
en que la sangre carece mas ó menos de él. En este número de agentes
terapéuticos se cuentan aun algunas sustancias, porque todavía se dudará
en una multitud de casos, si hay ó no una afeccion primaria, esencial
que curar dinámicamente, la cual seria la causa de la diminucion de la
cantidad normal de _hierro_ en el organismo.
§ III.--Efectos terapéuticos.
=A.= _Clorosis, anemia._--Que el _hierro_ es un poderoso generador del
glóbulo sanguíneo, nadie lo duda; pero tambien es preciso proclamar otra
verdad importante para la justa apreciacion de sus efectos terapéuticos,
y es que la accion tónica del _hierro_, llamado por Marcus el _contrario
de la clorosis_, no es mas que el primero de una série de efectos de
este medicamento sobre la vitalidad de los órganos, sobre la inervacion
ganglionar y sobre la elaboracion de los elementos orgánicos, que, en
último término de esta série, se pervierten, se alteran, se afectan de
debilidad é impotencia.
No nos incumbe entrar en la discusion de las teorías que se han dado
sobre la naturaleza de la _clorosis_. Nos limitamos á consignar que la
observacion clínica, como la esperimentacion pura, están acordes para
probar que el _hierro_ obra dinámicamente sobre los órganos encargados
de la hematosis, y por consiguiente, sobre la constitucion íntima de
este flúido, cuya parte práctica proseguirémos tratando en este
artículo.
El _hierro_ es tambien un agente alterante de la sangre y de los
humores, pues los empobrece, y decolora los tejidos, afectando al
organismo hasta el deterioro y descomposicion; los síntomas que indican
al _hierro_ en una clorosis dada, son los siguientes: grande debilidad
muscular, la sola accion de hablar fatiga, necesidad de estar echado,
eretismo y supresion de varias secreciones, falta de derrames serosos é
hidropesías, escepto el edema de los piés y la hinchazon pálida de la
piel alrededor de los ojos, sueño agitado, fatiga al despertar, opresion
del corazon que impide dormir en decúbito lateral, pulso pequeño, ruido
de fuelle en el corazon y los grandes vasos, palpitaciones al menor
movimiento, opresion y constriccion en el pecho en momentos dados, sudor
matinal, ácido, movimientos congestivos en la cabeza, dolor en la misma,
sobre todo de un lado, cefalalgia que aumenta encorvándose, alopecia,
ansiedad y latidos en el epigastrio, zumbido en los oidos, ojos
empañados, cara terrosa ó sucia, ó de una palidez oscura, facilidad á
congestionarse y encenderse el semblante, rubicundez de las mejillas
como si fuera una mancha roja en la piel, que está pálida alrededor,
palidez de los labios, dilatacion de las narices á cada espiracion,
anorexia, repugnancia á la carne, regurgitaciones, náuseas y vómitos
ácidos ó de alimentos, ventosidades, lientería, supresion de las reglas
ó metrorragias, tos seca por la mañana y despues de comer, opresion por
la tarde, calambres en el estómago, en el vientre y en el pecho, en los
dedos de las manos, en las pantorrillas y en los piés.
La caquexia clorótica y anémica presenta un carácter nervioso erético
que tiene su punto de partida en la afeccion de los nervios ganglionares
y en el estado de alteracion de las funciones hematósicas y nutritivas.
No hay, ni pérdida de sangre ó humores, ni flujo seroso ó mucoso. Esto
distingue perfectamente al _hierro_ de la _quina_, del _mercurio_, del
_yodo_, del _arsénico_....; no presenta, ni infartos linfáticos de los
gánglios, ni derrames serosos, ni flegmorragias. La clorosis en que está
indicado el _hierro_, está caracterizada, no por el ruido de fuelle, que
pertenece tambien á otras anemias, sino por la plétora y actividad
sanguínea iniciales, por la falta de pérdida sanguínea ó humoral, y por
el conjunto de otros síntomas. Los principios de la sangre parecen
agotados, el organismo se marchita y aniquila estando en todo su apogeo
y lozanía; la lesion es dinámica y siempre lo fué; las pérdidas, en fin,
y las hemorragias solo se manifiestan en el período congestivo y en el
estado caquéctico; y aun cuando presenten un carácter pasivo, conservan
siempre un sello congestivo y erético, que es el propio de la accion de
los ferruginosos y su efecto inicial.
Las dósis exageradas de _hierro_ en una enfermedad tan dinámica, podrán
cuando más aliviar momentáneamente, y en efecto dan este resultado; pero
la clorosis se reproduce despues de la mitigacion conseguida con el
medicamento; el abuso, además, tiene su término: se declara, en fin, una
especie de plétora erética con hemorragias, especialmente pulmonales,
seguidas de tisis ó de una caquexia anémica incurables. Si recordamos el
pasado, pocos médicos habrá que empleando el _hierro_ á fuertes dósis y
con insistencia, no hayan visto graves accidentes pulmonales
reemplazando á estas clorosis reproducidas por el tratamiento; que no
hayan observado en las mismas la espectoracion sanguinolenta despues del
uso de los ferruginosos, y que no hayan vuelto á ver á las enfermas mas
cloróticas que lo que antes estaban. Esta es una de las verdades
confesadas ingénuamente por Mr. Trousseau, á pesar de sus teorías
inconciliables. Estos accidentes no se cohonestan invocando la hipótesis
de un cambio de forma de la enfermedad ó de una esclusion recíproca de
la clorosis y de los tubérculos pulmonales, ni aun con la preexistencia
de los tubérculos; son los efectos del _hierro_, esto es todo.
Entre los médicamentos que tienen una accion mas ó menos análoga á la
del _hierro_ en la produccion de la anemia, y en el tratamiento de esta
enfermedad, debemos indicar el _azufre_, la _sepia_, la _pulsatila_, el
_platino_, la _nuez vómica_, el _manganeso_, el _yodo_, el _arsénico_,
el _sílice_, los _ácidos minerales_.
=B.= _Tisis._--Há ya mucho tiempo que se ha aconseado y empleado el
_hierro_ en la tisis, pero con resultados fatales y tristes accidentes,
á causa de la falta de indicaciones precisas y por lo cual la mayoría de
los médicos le han abandonado. Ha sido necesario que la observacion
clínica uniese sus datos á los de la esperimentacion en el hombre sano,
para permitir á algunos prácticos el volver al _hierro_ en el
tratamiento de esta grave enfermedad. Los síntomas fisiológicos del
_hierro_ han podido ya ponernos en disposicion de precisar los casos
particulares que debe combatir ventajosamente: estos síntomas están
representados por los accidentes morbosos, producto del abuso del
_hierro_ y que afectan el pecho; he aquí los mas principales: tos seca,
espasmódica, con constriccion del pecho, agravada por el movimiento, y
que es mas frecuente por la tarde y por la noche, acompañada de
espectoracion de sangre que aumenta la opresion; esputos estriados de
sangre, sanguinolentos ó purulentos, que se espectoran con dificultad,
despues de un acceso de tos, despues es abundante, sobre todo por la
mañana; plenitud y apretamiento, calor en el pecho; gases quemantes
ascienden á la traquearteria, punzadas entre las escápulas,
palpitaciones de corazon, opresion mayor por la tarde y despues de media
noche, ronquera, anorexia, repugnancia á la carne, calor y somnolencia
despues de comer, eructos, vomituriciones, espasmo constrictivo en el
epigastrio, diarrea, lientería, orinas con sedimento latericio; solo se
puede dormir en decúbito dorsal, calofrío por la tarde y frio general al
meterse en la cama, calores y escitaciones sanguíneas, sudor por la
noche y por la mañana, que se prolonga hasta medio dia, producido por el
menor movimiento; por último, piel seca, palidez sucia de la cara,
congestion en la cabeza, rubicundez de las mejillas, la conversacion
fatiga hasta el esceso, sensacion de síncope al andar, tintineo en los
oidos, epistaxis por la tarde, calambres en las pantorrillas y
estremidades, grande fatiga, debilidad muscular, pesadez de los
miembros, enflaquecimiento, deseo insuperable de estar acostado, frio de
los piés, edema de los mismos, pulso frecuente, apenas sensible.
El doctor Muller, que ha publicado un trabajo sobre el _hierro_ en la
tisis pulmonal, ha confirmado estos datos patogenésicos y comprobado los
accidentes por abuso del mismo, empleando el hidroclorato de hierro á
dósis muy débiles en la tisis caracterizada por estos síntomas y por
estos accidentes, sentando además, las indicaciones siguientes:
«No puedo, en general, caracterizar mejor la esfera de accion de este
medicamento en la tisis, que afirmando está especialmente indicado en
los casos en que los médicos antiguos le hallaban contraindicado y
peligroso. Conviene sobre todo en personas jóvenes, lozanas, que
presentan un eretismo pasajero del sistema vascular ó que están
dispuestas á congestiones en el pecho y la cabeza.
»Los síntomas especiales son: agitacion y ardor fácilmente provocados
por los movimientos del cuerpo y las emociones morales, y como
consecuencia natural, palpitacion, disnea, tos, rubicundez súbita de las
mejillas, epistaxis, hemoptisis, fatiga rápida, escitabilidad nerviosa.
En indivíduos de esta categoría es raro que el _hierro_ no obre
favorablemente.
»Por sus relaciones con el estado caquéctico, el _hierro_ puede ser
empleado con ventaja en la fiebre héctica, colicuativa, en la tisis
avanzada (descrita anteriormente); pues resulta de todas las
observaciones que este medicamento está indicado en dos estados
diferentes de la enfermedad, en su principio y en un período muy
avanzado.»
Esta doble accion terapéutica no es privativa del _hierro_; pertenece á
todos los medicamentos como ya lo han visto nuestros lectores, lo cual
es un hecho que nuestras investigaciones nos han patentizado, tanto por
la práctica antigua, como por las aplicaciones terapéuticas modernas, y
que tambien la clínica está en armonía con la esperimentacion
fisiológica.
=C.= _Eretismo sanguíneo_, _hemorragias_, _flujo mucoso_, _neuralgias_,
_caquexias_.--El lector no estrañará las indicaciones que nos restan
indicar para la administracion del _hierro_ en los casos de eretismo
sanguíneo, en personas irritables, de un temperamento nervioso y
sanguíneo con molimen hemorrágico local ó general, ó con hemorragias
activas, particularmente del pulmon y de la matriz, así como en la
amenorrea erética. El _hierro_, en estos casos, está mas indicado que la
_manzanilla_ y la _nuez vómica_; su accion puede compararse á la del
_árnica_ en esta circunstancia; pero estas indicaciones deben llenarse
con las dósis dinámicas mas débiles.
El _hierro_, por otra parte, segun los síntomas ya conocidos, es
escelente para combatir la amenorrea anémica; para escitar el flujo
menstrual muy debilitado ó retardado, para curar la hemoptisis y la
metrorragia anémicas con palidez, palpitaciones, edemas.
Está indicado en las bronquitis crónicas, en los catarros de la vejiga,
las leucorreas con flujo mucoso ó sero-purulento abundante, cuando la
anemia precede á los flujos y que no es producida por pérdidas
sanguíneas ó humorales. La diarrea del _hierro_ es generalmente
indolente, pero presenta con frecuencia escoriaciones en el ano; su
leucorrea consiste casi siempre en una serosidad alterada como la del
_lolium temulentum_. El _azufre_ y la _quina_ son tambien los mas
análogos al _hierro_, en una y otra afeccion. Son, como él, muy eficaces
en la lientería que el _laurel-rosa_ combate con buenos resultados. El
_hierro_ tiene el carácter de eretismo que le indica en el estreñimiento
propio de las personas anémicas, del mismo modo que en el de las
personas de que hemos hablado al principio de este párrafo.
Las neuralgias propias del _hierro_ son todas anémicas y se distinguen
por la debilidad general, por la palidez, por los latidos y movimientos
congestivos en la parte afecta; tales son ciertas odontalgias y dolores
reumáticos en la cabeza, cuya curacion disputan muchas veces la _quina_
y la _sabina_; y aun la ciática, y el tic doloroso..., que ofrecen los
mismos caractéres.
El _hierro_ se usa muy ventajosamente en el curso del tratamiento de una
enfermedad esténica, para amortiguar un esceso de irritabilidad que se
opone á la receptividad de la accion del medicamento mas indicado; llena
igualmente la misma indicacion en afecciones asténicas y anémicas
dominadas por una grande escitabilidad de la fibra. Con este carácter
deben presentarse la diátesis palúdica y los estados caquécticos para
ser aliviados por el _hierro_: en estos estados comprendemos las
caquexias por abuso de la _quina_ y el _opio_. En cuanto al del
_hierro_, se le podrá remediar con el _sulfuro de cal_, la _pulsatila_,
el _arsénico_.
=Dósis.=--Las tres primeras trituraciones del _hierro_ se usan con
frecuencia para combatir las afecciones anémicas y diatésicas en que
está indicado; las atenuaciones mas elevadas se aplican al tratamiento
de las lesiones de la sensibilidad y el eretismo. En el primer caso se
puede administrar hasta un gramo por dia en tres dósis; en el segundo,
basta una gota ó algunos glóbulos empapados de la sesta ó de la
décimaoctava atenuacion en agua para veinticuatro horas. El _agua de
hierro_, los _bolos de Nancy_, especie de _tartrato de hierro_, las
diversas pastillas y grajeas ferruginosas, son preferibles á la forma
pilular y se administran en distintas dósis.
Pero la preparacion mas recomendable y que hemos designado al principio,
es la del _hierro_ tratado por el hidrógeno, y dividido y atenuado por
trituraciones sucesivas con el azúcar de leche.
El _percloruro de hierro_ cuya solucion concentrada puede emplearse á la
dósis de una á veinte gotas al dia, es hoy el mas usado, y muchas veces
el mas á propósito. Nada tenemos que decir de su uso al esterior como
hemostático, pues es uno de los mas eficaces; basta por ejemplo empapar
en esta solucion pura un pedazo de algodon y aplicarle sobre una
picadura de sanguijuela para detener instantáneamente una hemorragia
grave en los niños ó en personas anémicas.