XLIV

Desdeñemos toda norma estética que no goce de su bello y peculiar

contorno, de una propia sustancia bien distinta. También la nota

marginal de un texto que por sí misma no puede aislarse como texto. Mal

arabesco el que no pueda hacernos olvidar un poco el muro donde se

trazó. Mala aquella pincelada que no era precisa en la tela. Lo demás,

no es ni literatura: Menos mal si es buena erudición.

Quisiéramos que cada nota iniciase en el lector una inesperada melodía,

paralela a las ya gustadas en la obra glosada. Quisiéramos no tañer

viejas zampoñas, no repetir ajenos temas. ¡Quisiéramos tantas cosas!

También no tener miedo a perder el equilibrio. Un hombre equilibrado

suele ser necio o ruin. La balanza mental pocas veces está en el fiel:

Hay algo de plomo u oro en cada platillo. La vida lo fue amontonando

allí, insensiblemente. Cada vez que usamos de la balanza, hallamos en

ella pesos nuevos.

Ser imparcial es no ser nada. Tanto da neutralidad como vacío. Hay que

resignarse a juzgar con muchos contrapesos, o a enmudecer. Todo artista

—sea o no crítico— debe ser apasionado.

Ejercicios · 第 46 / 51 题