VII

No todo libro puede ser manantial, y el lector insaciable ha de acudir

muchas veces a la cisterna —libro muerto— que presume de serenidad u

hondura y solo contiene turbios residuos de ruidosos meteoros. Y es

bueno amar el claro estanque bien nutrido de acequias vivas.

Asomados al aro verde que lo ciñe, nos volvemos niños, nos complacemos

en seguir la curva de ideas ya gozadas, en sorprender la cuna de algún

personal hallazgo que zigzaguea —pececillo verde o rojo— bajo el

cristal.

Ejercicios · 第 10 / 51 题