TOLEDO {p. 286}

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Ya no hay cañas ni torneos,

Ni moriscas cantilenas,

Ni entre las negras almenas

Moros ocultos están;

Hoy se ven sin celosías 5

Miradores y ventanas;

No hay danzas ya de sultanas

En el jardín del Sultán.

Ya no hay dorados salones

En alcázares reales, 10

Gabinetes orientales

Consagrados al placer;

Ya no hay mujeres morenas

En lechos de terciopelo,

Prometidas en un cielo 15

Que los Moros no han de ver.

Ya no hay pájaros de Oriente

Presos en redes de oro,

Cuyo cántico sonoro

Cuyo pintado color 20

Presten al aire armonía,

Mientras en baño de olores

Dormita, soñando amores,

El opulento señor.

No hay una edad de placeres 25

Como fué la edad moruna;

Igual á aquélla ninguna,

Porque no puede haber dos;

Pero hay, en gótica torre

De parda iglesia cristiana, 30

Una gigante campana {p. 287}

Con el acento de un Dios.

Hay un templo sostenido

En cien góticos pilares,

Y cruces en los altares, 5

Y una santa religión.

Y hay un pueblo prosternado

Que eleva á Dios su plegaria

A la llama solitaria

De la fe del corazón. 10

Hay un Dios cuyo nombre guarda el viento

En los pliegues del ronco torbellino;

A cuya voz vacila el firmamento

Y el hondo porvenir rasga el destino.

La cifra de ese nombre vive escrita 15

En el impuro corazón del hombre,

Y él adora en un árabe mezquita

La misteriosa cifra de ese nombre.

Juan Eugenio Hartzenbusch.

(1806–1880)

A Spanish Anthology  A Collection of Lyrics from the Thirteenth Century Down to the Present Time · 第 304 / 355 题