EL OTOÑO

¡Oh, salve, salve, soledad querida,

Do en los halagos del Abril hermoso

Vine á cantar en medio á los amores

Mi eterno desamor! ¡ Salve, oh florida,

Oh calma vega! A tu feliz reposo 5

Torno otra vez, y entre tus nuevas flores

Enjugando el sudor que á Sirio ardiente

Pagó en tributo lánguida mi frente,

Veré al otoño levantarse ufano

Sobre la árida tumba del verano. 10

Sí, le veré; que la balanza justa

Las sombras y la luz igual partiendo,

En sus frescos palacios aprisiona

Voluble al sol, que de su sien augusta

La diadema inflamada desciñendo, 15

De rayos más benignos se corona.

«Otoño,» clama de su carro de oro;

Y otoño al punto, entre el favonio coro,

Que Agosto adormeció, la faz alzando,

El florido frescor vuela soplando. 20

A su dulce volar ¡cuál reverdece

La tierra, enriqueciendo su ancho manto

De opulento verdor! La tuberosa

Del albo cáliz en su honor florece,

Y la piramidal, y tú, oh amaranto, 25

De más largo vivir. Tu flor pomposa,

Que adornaba de Mayo los amores,

Hoy halla frutos donde vió las flores;

Oyó quejarse al ruiseñor, primero, {p. 224}

Y ya recibe su cantar postrero.

Tú le viste brillante y florecido

A este rico peral, que ora, agobiado

Del largo enjambre de su prole hermosa, 5

La frente inclina. Céfiro atrevido,

De una poma tal vez enamorado,

Bate rápido el ala sonorosa,

Y la besa, y la deja, y torna amante,

Y mece las hojitas, é inconstante 10

Huye y torna á mecer, y cae su amada,

Y toca el polvo con la faz rosada.

¡Otoño, otoño! ¿le miráis que llega

De colina en colina vacilante

Resaltando? ¡ Evohé! salid, oh hermosas, 15

A recibir al monte y á la vega,

Suspendiendo á los hombros el vacante

Hondo mimbre. Corred, y en pampanosas

Guirnaldas coronad mi temulenta

Sien. Dadme yedras, que ardo en violenta 20

Sed báquica. ¡Evohé! cortad; que opimos

Entre el pámpano caigan los racimos.

. . . . . . . . . .

A Spanish Anthology  A Collection of Lyrics from the Thirteenth Century Down to the Present Time · 第 264 / 355 题