¡O cuánto el nacer, O cuánto,
Al morir es parecido!
Pues si nacimos llorando,
Llorando también morimos
¡O dulce Jesús mío, 25
No entres, Señor, con vuestro siervo en juicio!
Un gemido la primera
Salva fué que al mundo hicimos,
Y el último vale que {p. 185}
Le hacemos es un gemido.
¡O dulce Jesús mío,
No entres, Señor, con vuestro siervo en juicio!