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Vestida está mi margen de espadaña,
Y de viciosos apios y mastranto,
El agua, clara como el ámbar, baña
Troncos de mirtos y de lauro santo:
No hay en mi margen silbadora caña, 5
Ni adelfa; mas violetas y amaranto,
De donde llevan flores en las faldas
Para hacer las Hénides guirnaldas.
Hay blancos lirios, verdes mirabeles,
Y azules guarnecidos alelíes, 10
Y allí las clavellinas y claveles
Parecen sementera de rubíes;
Hay ricas alcatifas y alquiceles
Rojos, blancos, gualdados y turquíes,
Y derraman las auras con su aliento 15
Ámbares y azahares por el viento.
Yo cuando salgo de mis grutas hondas
Estoy de frescos palios cobijado,
Y entre nácares crespos de redondas
Perlas, mi margen veo estar honrado; 20
El sol no entibia mis cerúleas ondas,
Ni las enturbia el balador ganado;
Ni á las napeas que en mi orilla cantan
Los pintados lagartos las espantan.